sábado 7 de noviembre de 2009

UN REGALO PARA LA IGLESIA

Con profunda alegría les ofrecemos a continuación un artículo publicado en el Diario de Cádiz, cuyo autor es Santiago Gassín Ordónez, sacerdote salesiano, de 39 años, director y coordinador de Pastoral Juvenil en el Colegio Salesiano "Ntra. Sra. Del Rosario", en Rota (Cádiz). Lo escribe en respuesta al publicado en ese mismo periódico el pasado 23 de octubre, firmado por el dominico Pascual Saturio Medina, bajo el título "Ite, Missa est. Pero parece que no"

Un regalo para la Iglesia
Soy un sacerdote salesiano, de 39 años, director y coordinador de Pastoral Juvenil en el Colegio Salesiano "Ntra. Sra. Del Rosario", en Rota (Cádiz). Sólo un par de veces he asistido a la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano. Así es como se llama la que, gracias al Papa Benedicto XVI se puede volver a celebrar, si un grupo de fieles que así lo deseen lo soliciten al Ordinario, el cual no podría negarse.

Sí he asistido más veces de las que hubiera deseado a celebraciones que más que Misas dan la impresión de espectáculos donde el presbítero se convierte en protagonista central, opacando la centralidad del Señor. He asistido a Misas donde el sacerdote tiene prisa por acabar, añade o suprime textos a su antojo, omite ritos expresivos como el de lavarse las manos y falta sin escrúpulos a las normas que regulan el Culto Divino erigiéndose en dueño de la Liturgia de la que no es más que depositario.

He asistido a Misas celebradas con ornamentos indignos e incluso sin ellos; a Misas en que el mismo sacerdote prohíbe a los fieles arrodillarse, porque ello no sería indicativo de una fe adulta; a Misas en que el sacerdote ha obligado a los fieles a comulgar en la mano, en contra de la única forma practicada en la Iglesia desde hace 1500 años y deseada por todos los Papas como nos enseña visiblemente el actual. (La comunión en la mano es una práctica sólo tolerada excepcionalmente por la Iglesia; Pablo VI recordó una y otra vez la obligación de recibir la Comunión en la boca). He asistido a Misas que no expresan el Misterio que representan: la renovación incruenta del sacrificio del Calvario, porque subrayan sólo el aspecto asambleístico.

En los años de mi formación al sacerdocio deseé no celebrar de cualquier manera, sino ateniéndome al rico Misal de Pablo VI (que amo, porque lo he visto maltratar tanto), sin necesidad de adornarlo con una hueca y aburrida verborrea, y menos aún, con lamentables payasadas. Ahora, desde que el Santo Padre publicó el Motu Proprio Summorum Pontificum, mediante el cual se puede celebrar la Misa de siempre, también me he propuesto aprender a celebrarla para poner al servicio de los fieles que lo deseen esa riqueza de la liturgia católica, con la que se han santificado miles de hombres y mujeres hasta 1969.

Reverendo Padre Fray Pascual, respetándole mucho a usted porque es un hermano en el sacerdocio y porque pertenece a una Orden tan benemérita como la de Predicadores (una de cuyas glorias es el Papa San Pío V, que promulgó el Misal que a usted parece no agradarle), permítame decirle que entre el artículo de usted del 23 de octubre de 2009 en el Diario de Cádiz y la preciosa carta con que el Vicario de Cristo acompañó su Motu Proprio del 7 / 07/ 2007 (¿la ha leído usted?) me quedo con esta última.

Aunque no lo veamos en muchos que nos deberían dar ejemplo de ello, gracias a Dios, somos muchos los sacerdotes que, bajo los Pontificados de nuestros amadísimos Juan Pablo II y Benedicto XVI, hemos ido descubriendo el valor de la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y a su Tradición. No creemos en una Iglesia que eleva a la categoría de verdad absoluta sólo un tipo de teología, de moral y de liturgia, en discontinuidad con la Tradición. Benedicto XVI, además de Papa, el teólogo hoy más preclaro de la Iglesia, enseña que la correcta interpretación del Concilio Vaticano II es la de la continuidad con la Tradición de la Iglesia y no la de la ruptura, como muchos han querido imponer desde púlpitos, Seminarios y Facultades de Teología. Enseñar otra cosa que lo que enseña el Papa es confundir y hasta escandalizar a los fieles. Y eso es algo, mi estimado P. Saturio, que no puedo creer que desee hacer un religioso fundado por el gran Domingo de Guzmán para debelar los errores doctrinales de los que no sienten con la Iglesia.

viernes 6 de noviembre de 2009

VESTIDURAS SAGRADAS. EL CÍNGULO

El cíngulo, significa las cuerdas con que fue atado Nuestro Señor Jesucristo en el huerto de los Olivos.
Para que el alba, se adapte convenientemente al cuerpo del que la lleva y quede redondeada por su parte inferior sin que cuelgue por ningún lado, el clérigo se ciñe sobre ella un grueso cordón, el cíngulo, que puede ser blanco, dorado o del color litúrgico del día; el cual, fijado primero por delante y haciéndolo cruzar por detrás, vuelve simplemente a cada lado, desde donde cuelga hacia abajo el cordón que sobra, y que ordinariamente va rematado por una borla.

Espiritualmente nos recuerda, según la oración que reza el sacerdote al ponérselo, la necesidad de luchar contra las bajas pasiones de la carne: Cíñeme, Señor, con el cíngulo de la pureza, y apaga en mis carnes el fuego de la concupiscencia, para que more siempre en mí la virtud de la continencia y castidad.

martes 3 de noviembre de 2009

TESTIMONIO DE UN JOVEN SACERDOTE ESPAÑOL

Con mucho gusto y gracias a nuestros buenos amigos de Una Voce Málaga, les ofrecemos en el siguiente enlace unas bellas reflexiones, de un joven sacerdote español, sobre la celebración de la Santa Misa, tanto en su Forma Extraordinaria como en la Ordinaria. Consideramos que son interesantes para compartir, y animar a otros jóvenes sacerdotes a aprender a celebrar la Santa Misa Tradicional.

domingo 1 de noviembre de 2009

FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS

Oh Dios omnipotente y eterno, que nos habéis concedido venerar los méritos de todos vuestros Santos en una sola festividad; os rogamos nos concedáis, en atención a tan gran número de intercesores, alcanzar abundante misericordia.

viernes 30 de octubre de 2009

UNA VOCE MALLORCA

En España son cada vez más los fieles que se adhieren a la Forma Extraordinaria o Tradicional de la Santa Misa, y es por ello, que constantemente y en diferentes Diócesis se forman grupos y asociaciones de fieles con el fin de promover y difundir la Santa Misa Tradicional.

En este caso ha sido en Mallorca, donde un grupo de fieles ha creado la asociación Una Voce Mallorca.

UN NUEVO SACERDOTE DIOCESANO ESPAÑOL ADQUIERE LA CONDICIÓN DE "AFILIADO" AL ICRSS

Un nuevo sacerdote diocesano español adquiere la condición de "afiliado" al Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote.

Se trata del R.P. Juan Manuel Rodríguez de la Rosa, de la diócesis de Getafe, quien visitó la casa madre y el seminario que el Instituto tiene en Gricigliano, Florencia, aprovechando las recientes ordenaciones celebradas en él.
El P. Juan Manuel aprendió a celebrar la Santa Misa Tradicional en el primer cursillo que impartió este Instituto en España, y desde entonces la celebra a diario. Para él conocer la Santa Misa Tradicional ha supuesto un fundamental antes y después en su vida espiritual y sacerdotal.

jueves 29 de octubre de 2009

"LA SANTA MISA TRADICIONAL CONTIENE UNA BELLEZA TAL QUE LA ADMIRACIÓN VA EN AUMENTO CADA VEZ MÁS"

A continuación les ofrecemos un artículo que el R.P. Pedro Pablo, fundador de la Asociación Privada de Fieles Schola Veritatis en la diócesis de Tarazona, escribió hace unos meses, al que da por título "La Misa en su forma extraordinaria".

La Misa en su forma extraordinaria
El Santo Padre Benedicto XVI liberó el uso de la Misa Romana tal como se ha celebrado desde el siglo IV. De esta manera todo sacerdote puede, sin necesidad de autorización alguna, celebrar la Misa en esta forma llamada "extraordinaria".

Para quien no ha conocido el Misal de 1962, con el cual se celebra esta Misa, el primer encuentro con los textos y los ritos es impresionante. Contiene una belleza tal que la admiración va en aumento cada vez más.

Vayan algunos ejemplos: el sacerdote antes de leer el Evangelio reza en secreto: "Purifica mi corazón y mis labios, Dios omnipotente, que purificaste los labios del Profeta Isaías con un carbón encendido; dígnate con tu grata misericordia purificarme de manera que pueda anunciar dignamente tu Santo Evangelio. Por Jesucristo, Nuestro Señor, Amén. Dame, Señor tu bendición. El Señor esté en mi corazón y en mis labios, para que anuncie digna y debidamente tu Evangelio." Luego puede proclamar la Buena Nueva del Evangelio.

En el Ofertorio, al ofrecer la hostia dice: "Recibe, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, esta hostia inmaculada que yo, indigno siervo tuyo, te ofrezco a Ti, Dios mío, vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias; y por todos los circunstantes; y también por todos los fieles cristianos, vivos y difuntos; a fin de que a mí y a ellos aproveche para la salvación y vida eterna. Amén." Y al ofrecer el cáliz: "Oh, Dios, + que maravillosamente creaste en dignidad la naturaleza humana y con mayores maravillas la reformaste: concédenos, por el misterio de esta agua y vino, que participemos de la divinidad de Aquel que se dignó participar de nuestra humanidad, Jesucristo, tu Hijo y señor nuestro: el cual vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén. Te ofrecemos, Señor, el cáliz de salvación, implorando tu clemencia, para que con suave fragancia suba ante el acatamiento de tu divina Majestad por nuestra salvación y la del mundo entero. Amén".

Habría mucho más que decir, pero termino con la oración que el sacerdote recita inclinado antes de dar la bendición final: "Que te sea agradable, oh Santa Trinidad, el homenaje de tu siervo, y que este sacrificio que yo, indigno, he ofrecido a los ojos de tu Majestad, te sea aceptable, y a mí y a todos aquellos por quienes lo he ofrecido, sea, por tu piedad, propiciatorio. Por Cristo, nuestro Señor. Amén".

Que estos textos transidos de misterio, de humildad, de adoración y de penetración del mundo divino conocido por la fe , nos ayuden a valorar la Santa Misa en sus formas ordinarias y extraordinarias. La Misa es una sola, pero ambas celebraciones ayudan a penetrar más profundamente en el mismo misterio con modos diferentes. Demos gracias a Dios por la riqueza de nuestra fe actualizada en la Sagrada Liturgia. Ella nos permite pregustar ya del cielo anticipadamente.

Escribo esto luego de celebrar hoy la Santa Misa en su forma extraordinaria, para gloria y honra de Jesucristo, por los siglos de los siglos. Amén.