lunes, 28 de diciembre de 2009

EN DEFENSA DE LA SILLA GESTATORIA

A continuación reproducimos un maravilloso y documentado alegato en defensa de la nunca abolida Silla Gestatoria, publicado por el magnífico Costumbrario Tradicional Católico.

Alegato a favor de la Silla Gestatoria

El ataque del que fue objeto el Santo Padre Benedicto XVI por parte de una pobre enajenada mental la pasada Nochebuena y que, gracias a Dios, se saldó sin daño físico para el Papa (aunque sí para el anciano cardenal Roger Etchegaray, que se fracturó el fémur en la caída a la que fue arrastrado), ha puesto de manifiesto la relatividad de las medidas de seguridad que rodean a su augusta persona, las cuales no son precisamente laxas, sobre todo después del atentado contra Juan Pablo II en 1981 y de los ataques terroristas del fatídico 11 de septiembre de 2001.
Hay quienes hablan de fallos en el servicio de protección que opera en el Vaticano, pero, como ha apuntado acertadamente el R.P. Federico Lombardi, S.I., director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, ningún aparato de vigilancia puede garantizar al 100% la total incolumidad del Papa, sobre todo porque no está dispuesto a sacrificar la cercanía con los fieles por criterios de seguridad. Los Papas han sido tradicionalmente accesibles al pueblo. El venerable Pío XII pasó gran parte de su pontificado recibiendo en audiencia a toda clase de personas y sus alocuciones a los distintos grupos de peregrinos y visitantes conforman una buena parte de sus documentos. Del beato Juan XXIII se sabe que le gustaba hacer visitas sorpresivas a sus feligreses romanos.
A partir de Pablo VI comenzaron los viajes apostólicos: ya no eran sólo los fieles los que iban a Roma a ver al Papa; ahora él también iba a su encuentro en sus respectivos países. El venerable Juan Pablo II prácticamente visitó todo el mundo y algunos países más de una vez. La figura del Vicario de Cristo fue haciéndose cada vez más familiar y cercana gracias a la relajación del protocolo del Palacio Apostólico impracticable fuera de él. La extraordinaria popularidad de que gozan los Romanos Pontífices hoy en día es su punto fuerte, pero también su punto flaco, porque los hace convierte en fácil blanco de ataques y atentados. Sobre todo en tiempos en los que, por una falsa concepción de proximidad humana, ya no existe una cierta distancia física, saludable y necesaria para mantener no sólo la mística de la institución, sino también una seguridad razonable.
Antiguamente el Papa estaba rodeado de la llamada “Corte pontificia”, compuesta de la Familia y de la Capilla pontificas, es decir de los dignatarios que intervenían en la vida de palacio y en las celebraciones litúrgicas papales. En las grandes ocasiones se desplegaba todo su fasto, que culminaba con la aparición del Soberano Pontífice tocado con la tiara de tres coronas, envuelto en el manto y llevado sobre la silla gestatoria y bajo dosel, precedido por maceros y trompeteros y flanqueado por los flabelos de pluma de avestruz. En 1968, Pablo VI reformó radicalmente la corte, a la que dio el nombre de “Casa pontificia”, dándole un aire más burocrático que de aparato y ceremonia. Suprimió la mayor parte de elementos considerados ostentosos, aunque conservó el uso de la silla gestatoria, pero sin el acompañamiento tradicional.
Sin embargo, el papa Montini estaba dispuesto a abandonarla del todo pero su artrosis progresiva (que le hacía sufrir de dolores atroces en las rodillas) lo acabó de disuadir. Juan Pablo I, no queriendo aparecer como un antiguo monarca sino como el siervo de los siervos de Dios, se rehusó en un principio a hacer uso de ella, pero lo convencieron de que los fieles tenían derecho a contemplarlo sin demasiado esfuerzo visivo y acabó por subirse a ella resignado. En cambio, el venerable Juan Pablo II fue inconmovible: sólo fue llevado a hombros de los sediarios muerto, durante la procesión fúnebre de sus exequias. Ni siquiera cuando se hallaba completamente debilitado y le costaba terriblemente caminar quiso la silla gestatoria. En su lugar se hizo construir una especie de carro móvil con el que hacía su ingreso en San Pedro. No hay que decir lo que el artilugio contrastaba con la belleza clásica y barroca de la Basílica Vaticana y los elementos de la liturgia papal.
Benedicto XVI no la ha usado hasta hoy, pero hace algunas semanas, desde el interesantísimo blog Orbis Catholicus, se sugirió la existencia de rumores constantes de que el papa Ratzinger acabará retomando la silla gestatoria. Hoy, a la vista del incidente de Nochebuena, creemos desde estas humildes líneas que su vuelta se impone. Y ello por varios motivos:
1) El poderoso simbolismo de la silla gestatoria, que subraya la majestad de la dignidad del Sumo Sacerdote de la Cristiandad (que no otra cosa es el Papa). Papas como San Pío X y el beato Juan XXII, de cuya modestia y humildad no cabe en absoluto dudar aceptaron rodearse del fasto de sus predecesores, llevados por su consciencia de la altísima dignidad que representaban. Sabían que aquél era tributado al Papa y no a Giuseppe Sarto o Angelo Roncalli. El beato Juan XXIII, al que pintan algunos como revolucionario, era especialmente exigente en el exacto cumplimiento del protocolo y la etiqueta, lo cual no redundó en ningún momento en una merma de su indiscutible bondad.
2) El hecho de que el Santo Padre, llevado en alto, puede ser visto por todos los fieles y no sólo por los que se hallan más cerca a él. Es lamentable el espectáculo que se produce en la Basílica de San Pedro (o en la Plaza, cuando la celebración tiene lugar fuera) al querer ver todos al Papa: gente que se empuja, que se sube a los asientos, que impide verlo a los que se hallan detrás, con desdoro de lo sagrado del lugar y de la reverencia debida a la liturgia. Estos desórdenes se amortiguarían mucho o hasta desaparecerían si todos pudieran contemplar la venerable figura del Vicario de Cristo sin dificultad, lo cual sólo es posible mediante la silla gestatoria.
3) La seguridad se vería reforzada al no ser ya tan fácilmente accesible la augusta persona del Papa. La pobre mujer que lo atacó anoche sólo logró tirarle de la casulla, pero podría haberlo golpeado con las manos o con algún objeto contundente que pasara la inspección (una máquina fotográfica, por ejemplo). Consideremos que Benedicto XVI es una persona anciana e indefensa ante un ataque tan súbito como el de ayer, que no habría sido posible de ir el Santo Padre sobre la silla gestatoria, que, al elevarlo por encima de las cabezas de los asistentes, lo pone al abrigo de incidentes como ése, teniendo a sus ocho sediarios como barrera humana.
4) En fin, desde el punto de vista de la salud del Papa, la silla gestatoria le ahorraría fatigas innecesarias. El recorrido desde la Capilla de la Piedad hasta el Baldaquino de Bernini es largo de por sí, máxime para un hombre octogenario, revestido de pesados ornamentos y debiendo llevar la férula. ¿Por qué no ahorrarle el esfuerzo (que puede desplegar mejor durante la celebración misma) llavándolo a hombros sobre la silla gestatoria?
Sin necesidad de volver al fasto de antes, la recuperación de la silla gestatoria devolvería a las mentes de los fieles un sentido de lo sagrado, de lo solemne, de esa discontinuidad con la vida cotidiana que es necesaria para cautivar los espíritus. La monarquía británica, a pesar de todos sus escándalos, pervive gracias al poder de fascinación del símbolo que la representa: la Reina, rodeada del esplendor de las Joyas de la Corona, de los mantos reales, de los collares de las órdenes de caballería, de los carruajes dorados, de los atuendos de los cortesanos, de las libreas de sus servidores… El Papado puede prescindir de esos elementos humanos, pero qué duda cabe que ellos comunican la idea de la Belleza y ésta no está reñida con la Verdad ni con el Bien, sino que los complementa.

viernes, 25 de diciembre de 2009

SANTA Y CATÓLICA NAVIDAD

Benedicámus Dómino les desea una Santa y Católica Navidad.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

HORARIOS DE LA SANTA MISA TRADICIONAL EN PAMPLONA POR NAVIDAD

A continuación les informamos de los horarios de la Santa Misa Tradicional en Pamplona por Navidad.
Jueves 24, Vigilia de la Natividad: a las 20:30 h. en la Iglesia de las MM. AA. Recoletas.
Viernes 25, Natividad de Nuestro Señor: a las 13:00 h. en la Iglesia de las MM. AA. Recoletas.
Domingo 27, Domingo dentro de la octava de la Natividad: a las 13:00 h. en la Iglesia de las MM. AA. Recoletas.

domingo, 20 de diciembre de 2009

R.P. KENNETH BAKER: "REZO PARA QUE EL ESPÍRITU SANTO INSPIRE A NUESTRO PAPA A FIN DE QUE HAGA REGRESAR EL LATÍN COMO SIGNO DE LA UNIDAD DE LA IGLESIA"

Les ofrecemos a continuación la traducción al español realizada por Una Voce Málaga, de un magnífico artículo que el R.P. Kenneth Baker, prestigioso jesuíta y director de la revista Homiletic & Pastoral Review acaba de publicar.

Es indudable que hemos constatado una crisis extrema en el conocimiento del latín en la Iglesia Católica desde el Vaticano II. Indudablemente no estaba en el espíritu de la mayor parte de los obispos presentes en el Concilio, que el aprobar la utilización de la lengua vernácula en la liturgia de la Iglesia llevara a la casi desaparición del latín tanto entre los obispos como entre los sacerdotes.
He aquí algunos ejemplos de lo que quiero explicarles. La mayor parte de los sacerdotes recientemente ordenados no conocen bastante el latín para celebrar la Misa según la forma extraordinaria. La mayor parte de los obispos designados para reunirse en los sínodos en Roma son incapaces de comprender el latín cuando es utilizado. No saben ya leerlo o hablarlo. He sido testigo personalmente de esto desde hace 35 años. ¡Y esto ocurre en una Iglesia cuya lengua oficial es el latín! Muy importantes documentos del Vaticano, que durante más de 1.500 años eran escritos en latín, son ahora escritos en lenguas vernáculas y posteriormente traducidos al latín. Un buen ejemplo de esto es el del Catecismo de la Iglesia Católica, que fue redactado en francés y posteriormente traducido al latín.
La indiferencia hacia el latín en los seminarios comenzó sobre 1960. El Papa Juan XXIII intentó detener el declive del latín promulgando su constitución apostólica Veterum Sapientia en 1962. Pero tantos los obispos como los superiores religiosos no aplicaron el deseo del Pontífice y no obligaron a ello, restando letra muerta. Yo recuerdo haber preguntado a un seminarista jesuita al principio de los años setenta si conocía el latín. Me respondió: “No. No hace falta. Todo lo que necesitamos saber está disponible en traducciones inglesas”.
Querría llamar vuestra atención sobre un artículo de esta publicación: “Hacer retornar el latín” del profesor Mark Clark, que enseña latín en el Christendom College, en Front Royal, Virginia. El profesor Clark destaca que cerca de dos mil años de historia, de teología y de cultura católicas son en lengua latina. Aquellos que no conocen el latín, no tienen más acceso a este tesoro que en traducciones vernáculas, pero ninguna traducción puede dar totalmente los matices y el sentido que se encuentra en los originales. Por lo tanto, cuando obispos y sacerdotes ignoran el latín, están privados del acceso directo a las fuentes de la cultura católica. Es una catástrofe de primera magnitud y hay que hacer necesariamente algo. Me han dicho que no hay más que cinco o seis especialistas de latín en Roma misma que sean capaces de traducir en latín documentos como el Catecismo.
Los padres del Vaticano II pensaron que el latín continuaría siendo la lengua común de los sacerdotes en el mundo entero. En su primera constitución sobre la liturgia, declararon: “El uso de la lengua latina, salvo derecho particular, será conservado en los ritos latinos”. Pero, por otra parte, no se daban cuenta realmente de lo que hacían al aprobar el uso de la lengua vernácula “que puede ser muy útil al pueblo”. Esta era una de las “bombas de relojería” disimuladas en los documentos del Vaticano II, que la mayor parte de los obispos que los habían votado no habían advertido.
¿Es demasiado tarde para que el latín vuelva a ser una lengua viva entre los clérigos y los universitarios laicos católicos? El profesor Clark ve signos ciertos de un retorno posible del latín. Uno de ellos es sin duda la popularidad creciente e incesante de la Misa tradicional latina y el hecho de que ella es cada vez más aceptada en todo el país. El hecho de que el Papa haya promulgado en 2007 el motu proprio Summorum Pontificum, constituye otro signo. Muchos jóvenes sacerdotes están en vías de aprender latín a fin de poder celebrar la Misa según la forma extraordinaria que encontramos en el Misal romano de 1962. En la basílica de San Pedro, también, constatamos actualmente un renacimiento del canto gregoriano.
Sería una señal fuerte para el retorno del latín que el Papa ordenase a todos los seminaristas que se forman para el sacerdocio católico el deber de aprender a celebrar la Misa en latín. Hay un rumor según el cual esto será estudiado en Roma. Ello querría decir que todos los seminarios deberían de nuevo enseñar el latín, y exigir que al menos se pueda leer para poder ser ordenado. Cuando tuve mi formación de jesuíta en los años cincuenta, las clases eran impartidas en latín, nuestros manuales estaban en latín y el examen oral de fin de año era realizado en latín. Al ser ordenados, podíamos leer, escribir y hablar en latín.
El latín es un factor de unidad para todos los católicos romanos. Espero y rezo para que el Espíritu Santo inspire a nuestro Papa y a nuestros obispos a fin de que hagan regresar el latín como signo de la unidad de la Iglesia.

sábado, 19 de diciembre de 2009

SANTA MISA TRADICIONAL EN MÁLAGA

Según nos informan nuestros amigos de Una Voce Málaga, ayer, viernes 18 de diciembre, a las 20:00 h., una treintena de fieles se reunieron en la Parroquia de los Santos Mártires de Málaga para celebrar la Santa Misa Tradicional.

La Santa Misa fue la propia de la Festividad de la Expectación del Parto de la Santísima Virgen, fiesta muy española pues fue fijada en el X Concilio de Toledo (634) y bautizada con ese nombre por San Ildefonso. Es una fiesta mariana y al mismo tiempo, muy significativa de la esperanza del Adviento.

A continuación les ofrecemos alguna fotografía de la ceremonia.


martes, 15 de diciembre de 2009

VESTIDURAS SAGRADAS. EL MANÍPULO

El manípulo, significa las ataduras de las manos de Nuestro Señor Jesucristo al ser azotado.
El sacerdote, (y también el Diácono y el Subdiácono en las misas solemnes), lo lleva fijo sobre el brazo izquierdo.
El manípulo, que ha de ser del color litúrgico del día, debe tener en su centro, que viene encima mismo del brazo, una cruz que ha de besar el que lo lleva, tanto antes de ponérselo como después al quitárselo. Ordinariamente también suele ponerse una cruz a cada extremo, aunque no está propiamente mandado.
Espiritualmente nos recuerda las buenas obras y que los trabajos y el dolor ofrecidos a Dios serán espléndidamente recompensados.
La oración que el sacerdote pronuncia al ponérselo es: Merezca, Señor, llevar el manípulo del llanto y del dolor, para poder recibir con alegría el premio de mis trabajos.

martes, 8 de diciembre de 2009

FESTIVIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

MEDITACIÓN SOBRE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

I. María fue concebida sin pecado; es éste un favor que Dios pudo hacerle, porque nada es imposible para su omnipotencia. Reina de los Ángeles, Madre de mi Salvador, estoy lleno de alegría cuando considero que el pecado nunca entró en vuestra alma, y habéis estado plena de gracias desde vuestra concepción. Lo creo, Virgen Santísima, y por todas partes sostendré el honor de vuestra Inmaculada Concepción.

II. Dios ha debido por una cierta conveniencia, preservar a María del pecado original. Padre eterno, ¿hubierais podido acaso permitir que vuestra queridísima Hija, la Madre de vuestro Hijo, fuese, aunque sea por un instante, esclava del demonio? ¿Podíais Vos, Espíritu Santo, dejar que penetrara vuestro enemigo en el corazón de vuestra Esposa muy amada? y Vos, Verbo eterno, ¿Podíais dejar que se profanase el templo donde debíais habitar? ¡Oh, no! sería injuriar a vuestro amor filial sólo pensarlo. Creemos, pues, con la Iglesia católica que la Bienaventurada Virgen María ha sido, por privilegio único de Dios, enteramente preservada de la mancha original desde el primer instante de su Concepción. (Pío IX).

III. Cuando, después de haber puesto nuestros ojos en la Virgen Inmaculada, los bajamos a nosotros mismos, ¡cuán diferentes nos encontramos a nuestra Madre! ¡Nacemos pecadores, vivimos en el crimen y estamos expuestos a morir en el pecado! Pero Vos, Virgen Santa, vendréis en nuestra ayuda: no dejaréis perecer a vuestros hijos. El que recurre a María no puede perecer: es el fundamento de toda esperanza. (San Bernardo).
Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen preparaste morada digna a tu Hijo te rogamos que así como, por la previsión de la muerte de tu Hijo, la libraste de toda mancha, también a nosotros nos concedas, por su intercesión, llegar a ti limpios de pecado.

domingo, 6 de diciembre de 2009

SANTA MISA TRADICIONAL EN PAMPLONA EN LA FESTIVIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Informamos a todos nuestros lectores y amigos, que el próximo martes, 8 de diciembre, Festividad de la Inmaculada Concepción, se celebrará la Santa Misa Tradicional cantada en la Iglesia de las MM.AA. Recoletas de Pamplona, a las 13:00 h.
Oficiará la Santa Misa el R.P. Raul Olazábal, Superior en España del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

DESCUBRIENDO LA SANTA MISA TRADICIONAL

Recomendamos la lectura del interesante artículo al que Miguel Serrano Cabeza, en su blog de Infocatólica da por título "Notas acerca de un camino".

FOTOGRAFÍAS DE LA SANTA MISA TRADICIONAL EN CÁDIZ

Como ya anunciamos hace unos días, el pasado domingo 29 de noviembre, I Domingo de Adviento, se celebró en Cádiz la primera Santa Misa Tradicional conforme a los deseos de Su Santidad Benedicto XVI, a iniciativa de la asociación Una Voce Cádiz.
La ceremonia tuvo lugar en la Real Capilla de Nuestra Señora del Pópulo, y el celebrante fue el R.P. José Carlos Muñoz García, Arcediano de la Catedral gaditana, que ofició de una manera exquisita, cuidando y respetando todos los extremos de la liturgia, y que predicó, como correspondía, acerca del tiempo litúrgico que se iniciaba este pasado domingo, el Adviento.
La Santa Misa fue cantada, interpretando el propio y el común gregoriano la Schola Gregoriana Iubilate Deo, de la asociación Una Voce Sevilla.
A continuación reproducimos alguna fotografía que nuestros hermanos sevillanos nos ofrecen.




lunes, 30 de noviembre de 2009

FESTIVIDAD DE SAN ANDRÉS, APÓSTOL

MEDITACIÓN SOBRE LA CRUZ DE SAN ANDRÉS

I. San Andrés había deseado durante mucho tiempo la cruz y había preparado su espíritu para recibirla. Imita esta santa previsión y prepárate para padecer valerosamente las más duras pruebas. Pide a Dios que te castigue según su beneplácito. Si te escucha, la cruz te será dulce; si no te escucha, no por eso quedarán sin recompensa tus buenos deseos. Di con San Andrés: Oh buena Cruz, oh Cruz por tanto tiempo deseada, sepárame de los hombres para devolverme a mi Maestro, a fin de que Aquél que me ha redimido por la cruz, me reciba por la cruz.

II. San Andrés se alegró a la vista de su cruz porque debía morir como su divino Maestro. Cuando veas tú que se te aproximan la cruz y los sufrimientos, que este pensamiento te fortifique. Jesús ha padecido todos estos tormentos y mucho más crueles aun, para endulzarme con su amargura. En lugar de imitar a este santo Apóstol, ¿no tiemblas tú, acaso, a la vista de las cruces y de las aflicciones?

III. Considera que no es San Andrés quien lleva la cruz, sino la cruz la que lleva a San Andrés. Si llevas tú la cruz como él, ella te llevará, no te incomodará, te ayudará a evitar los peligros del mundo. Si no llevas tu cruz con alegría y buena voluntad, será preciso que la arrastres gimiendo. Nadie está exento de cruz en este mundo; siente menos su pesadez quien la lleva alegremente por amor a Dios. La cruz es un navío; nadie puede atravesar el mar del mundo si no es llevado por la cruz de Jesucristo (San Agustín).


Oh, Señor, con humildad pedimos a vuestra majestad que, así como el Apóstol San Andrés fue predicador y rector de vuestra Iglesia, así también sea nuestro perpetuo intercesor cerca de Vos.

sábado, 28 de noviembre de 2009

EL 29 DE NOVIEMBRE COMIENZA A CELEBRASE LA SANTA MISA TRADICIONAL EN CÁDIZ

Recordamos a todos nuestros lectores y amigos, que mañana, domingo 29 de noviembre, I Domingo de Adviento, comenzará a celebrarse la Santa Misa Tradicional en la Real Capilla del Pópulo de Cádiz.
Se celebrará todos los domingos y festivos en la Capilla anteriormente citada a las 13:30 h.

viernes, 27 de noviembre de 2009

FESTIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA

Para preparar inmediatamente la definición dogmática de la Inmaculada Concepción, la celestial Señora se dignó aparecerse a Santa Catalina Labouré, Hija de la Caridad, en 1830, y le ordenó acuñar una medalla que representase a María hollando con su planta la cabeza del dragón infernal, y derramando sobre el mundo los tesoros del cielo. En la medalla se lee: "¡Oh María, sin pecado concebida! Rogad por nosotros que recurrimos a Vos." Los estupendos milagros que acompañaron a la medalla en la curación de los cuerpos y en la conversión de las almas, avivaron por todo el mundo la fe en el Misterio de la Inmaculada Concepción.
Señor Jesucristo, que has querido que tu Madre la Santísima Virgen María, Inmaculada desde su concepción, resplandeciera con innumerables milagros: concédenos que, implorando siempre su patrocinio, consigamos los goces eternos.

martes, 24 de noviembre de 2009

NUEVA INICIATIVA EN ESPAÑA PARA ESTUDIAR Y PROMOCIONAR LA SANTA MISA TRADICIONAL

Según informa la página web de nuestros amigos de Una Voce Málaga, el próximo día 21 de diciembre, con estudio y Santa Misa, arrancará Iuventus Missa Romana MCMLXII, un grupo de jóvenes que se dedicarán a estudiar y fomentar la Santa Misa Tradicional.
Se reunirán los terceros lunes de cada mes, a las 19 horas, en la Parroquia de Santa María Reina (Pedralbes); Calle Miret i Sans, 36, de Barcelona.
Para cualquier duda, información e inscripciones pueden hacerlo a través del siguiente correo electrónico: palestraliturgicacatolica@gmail.com

sábado, 21 de noviembre de 2009

EL NUEVO ARZOBISPO DE SEVILLA RECIBE EN AUDIENCIA A UNA VOCE SEVILLA

El pasado 18 de noviembre el nuevo Arzobispo de Sevilla, Monseñor Asenjo, recibió en audiencia a una delegación de Una Voce Sevilla.
Durante la entrevista, de más de una hora, Una Voce Sevilla tuvo la oportunidad de explicarle al nuevo Arzobispo la trayectoria de la asociación y sus labores en favor del conocimiento y difusión de la Santa Misa Tradicional en la capital hispalense.
En un clima de sincera cordialidad, Monseñor Asenjo escuchó con atención las inquietudes de la asociación y les aconsejó sobre diversos aspectos de la labor que desempeñan.

viernes, 20 de noviembre de 2009

ENTREVISTA A MONSEÑOR GUIDO POZZO, SECRETARIO DE LA PONTIFICIA COMISIÓN ECCLESIA DEI

Ofrecemos a continuación la traducción al español realizada por nuestros amigos de Una Voce Málaga, de la interesante entrevista que L´homme noveau ha realizado a Monseñor Guido Pozzo, Secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.

Entrevista a Monseñor Guido Pozzo, Secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei

¿Cómo evalúa usted la aplicación del motu propio Summorum Pontificum hoy en el mundo, en Europa y particularmente en Francia?
De modo general me parece que a dos años de la publicación de Summorum Pontificum la situación está más bien diversificada. Generalizar o simplificar sería injusto. Quizás en Francia y en la zona centro-norte de Europa los problemas son más agudos, pero en un periodo transitorio, las reacciones de orden psicológico y los interrogantes son comprensibles. Las dificultades de responder a las exigencias de los fieles que demandan la celebración de la santa misa en la forma extraordinaria son debidas a veces actitudes de hostilidad o a prejuicios, otras a obstáculos de orden práctico, como el número insuficiente del clero, la dificultad de encontrar sacerdotes capaces de celebrar dignamente según el rito antiguo. Por otra, cuesta trabajo ver cómo se puede armonizar la pastoral y la catequesis habituales en las parroquias. Está claro que los obispos y los sacerdotes están llamados a acoger positivamente las legítimas exigencias de los fieles, según las normas establecidas por el motu proprio, ya que no se trata de una concesión hecha a los fieles, sino de un derecho de los fieles de poder acceder a la liturgia gregoriana. Por otra parte, es evidente que hay que ser realista y obrar con el tacto necesario, porque se trata también de hacer una labor de formación y de educación en la perspectiva introducida por el Papa Benedicto XVI con Summorum Pontificum. Estamos invitados a considerar las dos formas (de la liturgia) como dos usos de un único rito litúrgico, y por tanto no verlos en oposición, sino al contrario, como expresión de la unidad sustancial de la liturgia. Estamos todos llamados a recibir la "forma mentis" sobre la cual se funda el motu proprio: siendo siempre prioritaria la continuidad de la historia de fe de la Iglesia ("lex crecendi" y "lex orandi"). La renovación del Concilio Vaticano II debe comprenderse en continuidad con la tradición doctrinal de la Iglesia. En la historia de la liturgia, hay crecimiento y desarrollo interiores, pero hay que rechazar toda ruptura o discontinuidad con el pasado. El patrimonio y el tesoro espiritual de la riqueza litúrgica incluídos en la forma antigua del misal romano, visibles de manera especial en el uso antiguo del rito, no deben quedarse al margen de la vida eclesial, sino que deben ser justamente promovidos y apreciados en las diócesis y las diversas realidades eclesiales.
Muchas demandas de misas según la forma extraordinaria, parecen no poder desarrollarse en razón a una negativa de los sacerdotes o de los obispos. ¿Hay posibilidad de un recurso ante su Comisión?
El procedimiento indicado opr el motu proprio debe ser respetado. Los fieles deben ante todo dirigirse al sacerdote y, si hay dificultades, al obispo. Es solamente en el caso en el que surjan objecciones o impedimientos de parte del obispo para la aplicación del motu proprio que los fieles pueden acudir a la Comisión Pontificia Ecclesia Dei; por otra parte el obispo mismo puede dirigirse a la Comisión, a propósito de las dificultades que puedan surgir por diversos motivos, a fin que la Comisión pueda ofrecer su ayuda y sus sugerencias. Hay sin embargo que precisar que la forma de proceder de la Comisión es institucional, como en cualquier otro organismo de la Curia romana. Los interlocutores de la Comisión son los Ordinarios, obispos y superiores religiosos. Los fieles que lo juzguen oportuno pueden enviar informaciones y señalar eventuales problemas y dificultades a la Comisión Pontificia; la cual se reserva por su parte la decisión de decidir si y de que forma hay que proceder, en contacto con el Ordinario del lugar.
Un documento de interpretación del motu proprio había sido anunciado hace varios meses. ¿Aparecerá próximamente?
En el artículo 11 del motu proprio se dice, entre otras cosas, que "esta Comisión tiene la forma, los cargos y las normas que el Pontífice Romano quiera atribuirle". Una instrucción debería seguir oportunamente para precisar ciertos aspectos concernientes a la competencia de la Comisión pontificia y la aplicación de algunas disposiciones normativas. El proyecto está en estudio.
De una manera más general su trabajo ¿se inserta en el marco eventual de una "reforma de la reforma"?
La idea de una "reforma de la reforma litúrgica" ha estado sugerida en varias ocasiones por el que era entonces el Cardenal Ratzinger. Si lo recuerdo bien, el añadía que esta reforma no sería el resultado de un trabajo de despacho de una Comisión de expertos, sino que ella exigiría una maduración en la vida y la realidad eclesial entera.Pienso que en el punto al que hemos llegado, es esencial actuar en la línea que indicaba el Santo Padre en la carta de presentación del motu proprio sobre el uso de la liturgie romana anterior a la reforma de 1970, es decir que "las dos formas del uso del rito romano pueden enriquecerse mutuamente" y que "lo que ha era sagrado para las generaciones anteriores, sigue siendo grande y sagrado para nosotros, y no puede de buenas a primeras encontrarse totalmente prohibido, incluso considerado como nefasto. Es bueno para todos nosotros conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia, y darles su justo lugar". Es así como se ha expresado el Santo Padre. Promover esta línea significa por tanto contribuir efectivamente a esta maduración en la vida y en la conciencia litúrgica que podría llevar, en un futuro no muy lejano, a una "reforma de la reforma". Lo que es esencial hoy para recuperar el sentido profundo de la liturgia católica, en los dos usos del misal romano, es el carácter sagrado de la accción litúrgica, el carácter central del ssacerdote como mediador entre Dios y el pueblo cristiano, el carácter sacrificial de la santa misa, como dimensión primordial de la cual deriva la dimensión de comunión.
Sorprendentemente la Comisión encargada de la aplicación del motu proprio Summorum Pontificum a conservado su nombre debido al precedente motu proprio. ¿Hay alguna razón para esta permanencia?
Soy del parecer que la razón se encuentra en la continuidad substancial de esta institución, teniendo en cuenta la oportunidad de su puesta al día, y de las necesarias integraciones debidas a las contingencias del momento histórico eclesial.

martes, 17 de noviembre de 2009

VIDEO ELABORADO POR LA PONTIFICIA COMISIÓN ECCLESIA DEI PARA ENSEÑAR A CELEBRAR LA SANTA MISA TRADICIONAL

A continuación les ofrecemos una serie de cinco videos elaborados por la Pontificia Comisión Ecclesia Dei con el fin de que todo aquel que lo desee pueda conocer y aprender a celebrar la Santa Misa Tradicional.









domingo, 15 de noviembre de 2009

SANTA MISA TRADICIONAL EN SANTANDER

Según nos informan nuestros amigos de Una Voce Málaga, todo aquel que esté interesado en la celebración de la Santa Misa Tradicional en Santander y en constituir la asociación Una Voce en la ciudad anteriormente mencionada, puede ponerse en contacto a través del siguiente correo electrónico:

sábado, 14 de noviembre de 2009

¡OH, QUÉ GRANDE ES EL SACERDOTE!...

Según informa Zenit acaba de nacer la sección Espíritu de la Liturgia, con el propósito de presentar, de modo accesible y sintético, diversos temas de teología litúrgica. A continuación les ofrecemos este primer artículo, cuyo autor es el R.P. Mauro Gagliardi, Consultor de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice y a su vez el encargado de esta nueva sección de teología litúrgica, mediante el cual presenta a los lectores el tema general del nuevo curso, que se extenderá hasta finales del mes de junio de 2010.

El sacerdote en la celebración eucarística

El Santo Padre Benedicto XVI ha proclamado, como todos saben, el Año Sacerdotal (junio 2009 – junio 2010), con ocasión del 150° aniversario del dies natalis del Santo Cura de Ars. La intención es “contribuir a promover el compromiso de renovación de todos los sacerdotes para un más fuerte e incisivo testimonio evangélico por su parte en el mundo de hoy”. San Juan María Vianney, además de representar en vivo un modelo sumo de sacerdote, siempre anunció con claridad y énfasis la incomparable dignidad del sacerdocio y la centralidad del ministerio ordenado en el seno de la Iglesia. Partiendo de sus enseñanzas, el Santo Padre ha vuelto a proponer las siguientes palabras del Santo: “¡Oh, qué grande es el sacerdote!... Si él se comprendiera, moriría... Dios le obedece: él pronuncia dos palabras y Nuestro Señor desciende del cielo a su voz y se encierra en una pequeña hostia...”. Y también: “Quitado el sacramento del Orden, no tendríamos al Señor. ¿Quién lo ha vuelto a poner en el tabernáculo? El sacerdote. ¿Quién ha acogido vuestra alma al entrar en la vida? ¿Quién la nutre para darle la fuerza de realizar su peregrinación? El sacerdote. ¿Quién la preparará para presentarse ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote. ¿Y si este alma muere(por el pecado), quién la resucitará, quién le devolverá la calma y la paz? Una vez más el sacerdote... ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!... Él mismo no podrá entenderse bien si no en el cielo”.

Como se ve, san Juan María identifica la grandeza del sacerdote con referencia privilegiada al poder que él ejerce en los sacramentos en el nombre y en la Persona de Cristo. Benedicto XVI ha puesto en evidencia este hecho, recordando también otras palabras del Cura de Ars, que se refieren en particular al ministerio de celebrar la Santa Eucaristía. El Papa escribe que el Santo “estaba convencido que de la Misa dependía todo el fervor de la vida de un sacerdote: “la causa de la relajación del sacerdote es que no pone atención en la Misa! Dios mío, como hay que compadecer a un sacerdote que celebra como si hiciera una cosa ordinaria!”.

El año Sacerdotal propone a nuestra reflexión la figura del sacerdote y, en particular, su dignidad de ministro ordenado que celebra los sacramentos, en beneficio de toda la Iglesia, en la Persona de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote.

En este Año Sacerdotal, que se celebra entre el 2009 y el 2010, hay también otras celebraciones que merece la pena recordar, porque están íntimamente relacionadas con la índole eucarística de la dignidad sacerdotal. En 1969, el Papa Pablo VI promulgaba, con la Constitución apostólica Missale Romanum, el nuevo Misal preparado tras el Concilio Vaticano II. En el presente año 2009, por tanto, se celebran 40 años de esta promulgación. El próximo año 2010, se celebrarán otros dos aniversarios, también vinculados directamente con la celebración de la Eucaristía. El primero coincide con el 40° aniversario (1970-2010) de la promulgación de la definitiva editio typica (primera) de la Institutio Generalis Missalis Romani. El segundo coincide con el 440° aniversario de la promulgación del Misal actualmente llamado Vetus Ordo o Usus antiquior, promulgado por San Pío V con la Constitución apostólica Quo primum del 14 de julio de 1570. Esta Constitución es recordada, junto al Misal de San Pío V, desde las primeras palabras de la mencionada Constitución apostólica Missale Romanum de Pablo VI.

Los dos Misales, unidos también por la celebración de sus respectivos aniversarios, son dos formas de la unica lex orandi de la Iglesia de Rito latino. A este respecto, se ha expresado el Santo Padre Benedicto XVI, enseñando que, con relación al Misal de Pablo VI, "el Misal Romano promulgado por San Pío V y nuevamente editado por el beato Juan XXIII debe ser considerado como expresión extraordinaria de la misma lex orandi(ley de la oración) y debe ser tenido en el debido honor por su uso venerable y antiguo. Estas dos expresiones de la lex orandi de la Iglesia no conducirán en modo alguno a una división en la lex credendi(Ley de la fe) de la Iglesia; son de hecho dos usos del único Rito Romano. Por ello, es lícito celebrar el sacrificio de la Misa según la edición típica del Misal Romano promulgada por el Beato Juan XXIII en 1962 y nunca derogado, como forma extraordinaria de la Liturgia de la Iglesia”.

La posibilidad de una serena y armónica coexistencia de las dos formas del único Rito Romano fue, en fin, indirectamente afirmada también por la coexistencia de ambos Ordines Missae (Beato Juan XXIII y Pablo VI) dentro del reciente Compendium Eucharisticum, publicado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

La coincidencia de estas diversas efemérides ha dictado también el tema que la sección Espíritu de la Liturgia se propone profundizar este año: el del “Sacerdote en la Celebración eucarística”. A través de breves artículos de periodicidad quincenal, redactados por teólogos, liturgistas y canonistas competentes, intentaremos presentar de modo claro y accesible el papel y la tarea del sacerdote en las diversas partes de la Misa, teniendo presentes ambos Misales, de los que se celebran los aniversarios. Auguro que estos artículos puedan ayudar a los sacerdotes a aprovechar la oportunidad de reflexión y de conversión ofrecida por el Año Sacerdotal, y que les puedan estimular a un cuidado cada vez más atento del ars celebrandi. Esperemos también que las contribuciones que se irán publicando poco a poco puedan ayudar también al resto de lectores – religiosos, religiosas, seminaristas, fieles laicos – a reconsiderar con mayor atención, y a venerar con profundo respeto religioso, la grandeza del Misterio eucarístico y la dignidad del ministerio sacerdotal, además de redescubrir su centralidad en la vida y en la misión de la Iglesia.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

EL ATRACTIVO DE LA MISA TRIDENTINA

Ofrecemos a continuación un interesante documento, tomado de The Latin Mass, cuyo autor es el Cardenal Alfons Stickler, fallecido el 12 de diciembre de 2007, a los 97 años de edad, y al que da por título "El atractivo de la Misa Tridentina".
EL ATRACTIVO DE LA MISA TRIDENTINA
La Misa Tridentina es el rito de la Misa fijado por el Papa Pío V a solicitud del Concilio de Trento y promulgado el 5 de diciembre de 1570. Este Misal contiene el antiguo rito Romano, del que fueron eliminados varios agregados y alteraciones. Cuando se la promulgó, se preservaron otros ritos que habían existido por lo menos durante 200 años. Por lo tanto, es más correcto llamar a este Misal la liturgia del Papa San Pío V.
Fe y Liturgia. El sacrificio de la Misa, centro de la liturgia católica.
Desde el comienzo mismo de la Iglesia, la fe y la liturgia han estado íntimamente conectadas. Una clara prueba de esto puede hallarse en el propio Concilio de Trento. Este Concilio declaró solemnemente que el sacrificio de la Misa es el centro de la liturgia Católica, en oposición a la herejía de Martín Lutero, quien negaba que la Misa fuese un sacrificio. Sabemos, a partir de la historia del desarrollo de la Fe, que esta doctrina ha sido fijada con autoridad por el Magisterio en la enseñanza de papas y concilios. También sabemos que en la totalidad de la Iglesia, y especialmente en las iglesias orientales, la Fe fue el factor más importante para el desarrollo y la formación de la liturgia, particularmente en el caso de la Misa. Existen argumentos convincentes en este sentido desde los primeros siglos de la Iglesia. El Papa Celestino I escribió a los obispos de la Galia en el año 422: Legem credendi, lex statuit supplicandi; lo que en adelante se expresó comúnmente por la frase lex orandi, lex credendi (la ley de la oración es la ley de la fe). Las iglesias ortodoxas conservaron la Fe a través de la liturgia. Esto es muy importante porque en la última carta que escribió el Papa hace siete días dijo que la Iglesia Latina debe aprender de las iglesias de Oriente, especialmente sobre la liturgia ...
Declaraciones conciliares: doctrinales y disciplinarias.
Un tema a menudo descuidado lo constituye los dos tipos de declaraciones y decisiones conciliares: las doctrinales (teológicas) y las disciplinarias. En la mayoría de los concilios hemos tenido ambas, doctrinales y disciplinarias.
En algunos concilios no ha habido declaraciones o decisiones disciplinarias; y a la inversa, ha habido algunos concilios sin declaraciones doctrinales, con declaraciones solamente disciplinarias. Muchos de los concilios de Oriente después del de Nicea trataron sólo cuestiones de fe.
El Segundo Concilio de Tolón, del año 691, fue un concilio estrictamente oriental, para declaraciones y decisiones exclusivamente disciplinarias, porque las iglesias de Oriente habían sido dejadas de lado en los concilios precedentes. Esto actualizó la disciplina para las iglesias orientales, especialmente para la de Constantinopla.
Esto es importante porque en el Concilio de Trento tenemos claramente ambas: capítulos y cánones que pertenecen exclusivamente a la fe y, en casi todas las sesiones, después de los capítulos teológicos y cánones, cuestiones disciplinarias. La diferencia es importante. En todos los cánones teológicos tenemos la declaración de que cualquiera que se oponga a las decisiones del Concilio queda excluido de la comunidad: anatema sit. Pero el Concilio nunca declara anatema por razones puramente disciplinarias; las sanciones del Concilio son sólo para las declaraciones doctrinales.
El Concilio de Trento y la Misa
Todo esto es importante para nuestras reflexiones actuales. Ya hemos señalado la conexión entre fe y oración (liturgia) y especialmente entre fe y la forma más elevada de la liturgia, el culto común. Esta conexión tiene su expresión clásica en el Concilio de Trento, que trató el tópico en tres sesiones: la decimotercera de octubre de 1551, la vigésima de julio de 1562 y, especialmente, la vigésimo segunda en septiembre de 1562, que produjo los capítulos y cánones dogmáticos del Santo Sacrificio de la Misa.
Existe, además, un decreto especial concerniente a aquellas cuestiones que deben ser observadas y evitadas en la celebración de la Misa. Esta es una declaración clásica y fundamental, autorizada y oficial, del pensamiento de la Iglesia sobre el tema.
El decreto considera primero la naturaleza de la Misa. Martín Lutero había negado de forma clara y pública su misma naturaleza declarando que la Misa no era un sacrificio. Es verdad que, para no perturbar al fiel común, los reformadores no eliminaron inmediatamente aquellas partes de la Misa que reflejaban la verdadera Fe y que se oponían a sus nuevas doctrinas. Por ejemplo, mantuvieron la elevación de la Hostia entre el Sanctus y el Benedictus.
Para Lutero y sus seguidores, el culto consistía principalmente en la prédica como medio de instrucción y edificación, mezclado con oraciones e himnos. Recibir la Santa Comunión era sólo un episodio secundario. Lutero todavía mantenía la presencia de Cristo en el pan en el momento de su recepción, pero negaba firmemente el Sacrificio de la Misa. Para él el altar nunca podía ser un lugar de sacrificio. A partir de esta negación, podemos entender los errores consiguientes en la liturgia protestante, que es completamente diferente de la de la Iglesia Católica. También podemos entender por qué el Concilio de Trento definió aquella parte de la Fe Católica que concierne a la naturaleza del Sacrificio Eucarístico: es una fuerza salvadora real. En el sacrificio de Jesucristo el sacerdote substituye a Cristo mismo. Como resultado de su ordenación él es un verdadero alter Christus. Mediante la Consagración, el pan se transforma en el Cuerpo de Cristo y el vino en Su Sangre. Esta realización de Su sacrificio es la adoración de Dios.
El Concilio especifica que éste no es un nuevo sacrificio independiente del sacrificio único de Cristo sino el mismo sacrificio, en el que Cristo se hace presente en forma incruenta, de manera tal que Su Cuerpo y Su Sangre están presentes en substancia permaneciendo bajo la apariencia de pan y vino. Por lo tanto, no existe un nuevo mérito sacrificial; más bien, el fruto infinito del sacrificio cruento de la Cruz es efectuado o realizado por Jesucristo constantemente en la Misa.
De esto se deriva que la acción del sacrificio consiste en la Consagración. El Ofertorio (por el cual el pan y el vino se preparan para la Consagración) y la Comunión son partes constitutivas de la Misa, pero no son esenciales. La parte esencial es la Consagración, por la cual el sacerdote, in persona Christi y de la misma manera, pronuncia las palabras consagratorias de Cristo.
De esta manera, la Misa no es y no puede ser la simple celebración de la Comunión, ni una simple persona la que represente a Cristo y, del mismo modo, pronuncie las palabras de consagración de Cristo.En consecuencia, la Misa no es y no puede consistir simplemente en una celebración de Comunión, o en un simple recuerdo o memorial del sacrificio de la Cruz, sino en hacer verdadero y presente este mismo sacrificio de la Cruz.
Razón por la cual podemos entender que la Misa es una renovación efectiva del sacrificio de la Cruz. Es esencialmente una adoración a Dios, ofrecida sólo a Él. Esta adoración incluye otros elementos: alabanza, acción de gracias por todas las gracias recibidas, dolor por los pecados cometidos, petición de las gracias necesarias.
Naturalmente, la Misa puede ser ofrecida por una o por todas estas distintas intenciones. Todas estas doctrinas fueron establecidas y promulgadas en los capítulos y cánones de la Sesión 22ª del Concilio de Trento.
Anatemas del Concilio de Trento
De esta naturaleza teológica fundamental de la Misa derivan varias consecuencias. En primer lugar, el Canon Missae.
En la liturgia Romana, siempre ha habido un único Canon, introducido por la Iglesia hace varios siglos. El Concilio de Trento estableció expresamente en el capítulo 4, que este canon está libre de error, que no contiene nada que no sea pleno de santidad y de piedad y nada que no eleve a los fieles a Dios. Está compuesto sobre la base de las palabras de Nuestro Señor mismo, la tradición de los apóstoles y las normas de los papas santos. El canon 6 del capítulo 4 amenaza con la excomunión a aquellos que sostengan que el Canon Missae contiene errores y por lo tanto, deba ser abolido.
En el Capítulo 5 el Concilio estableció que la naturaleza humana requiere de signos exteriores para elevar el espíritu a las cosas divinas. Por tal razón, la Iglesia ha introducido ciertos ritos y signos: la oración silenciosa o hablada, las bendiciones, las velas, el incienso, las vestiduras, etc. Muchos de estos signos tienen su origen en prescripciones apostólicas o en la tradición.
A través de estos signos visibles de fe y piedad se acentúa la naturaleza del sacrificio. Los signos fortalecen y estimulan a los fieles a meditar sobre los elementos divinos contenidos en el sacrificio de la Misa. Para proteger esta doctrina, el Canon 7 amenaza con la excomunión a aquel que considere que estos signos exteriores inducen a la impiedad y no a la piedad. Esto es un ejemplo de lo que traté más arriba: esta clase de declaración, con el canon de sanciones, tiene mayormente un significado teológico y no solamente un sentido disciplinario.
En el Capítulo 6 el Concilio destaca el deseo de la Iglesia de que todos los fieles presentes en la Misa reciban la Santa Comunión, pero establece que si sólo el sacerdote que celebra la Misa recibe la Santa Comunión esta Misa no debe ser denominada privada y, por ello, criticada o prohibida. En este caso, los fieles reciben la Comunión espiritualmente y, además, todos los sacrificios ofrecidos por el sacerdote como ministro público de la iglesia se ofrecen por todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo. En consecuencia, el Canon 8 amenaza con excomunión a todos aquellos que digan que tales Misas son ilícitas y por lo tanto deben ser prohibidas (otra aseveración teológica).
Trento y el Latín. El silencio.
El Capítulo 8 está dedicado al lenguaje particular del culto en la Misa. Se sabe que en el culto de todas las religiones se emplea un lenguaje sagrado. Durante los primeros tres siglos de la Iglesia Católica Romana, el idioma era el griego, que era la lengua más comúnmente empleada en el mundo latino. A partir del siglo IV el latín se transformó en el idioma común del Imperio Romano. El latín permaneció durante siglos en la Iglesia Católica Romana como la lengua para el culto. Muy naturalmente, el latín era también el idioma del rito Romano en su acto fundamental del culto: la Misa. Así permaneció incluso después de que el latín fuera reemplazado por el lenguaje vivo de las distintas lenguas romances.
Y llegamos a la cuestión: ¿por qué el latín y no otra alternativa? Respondemos: la Divina Providencia establece aun las cuestiones secundarias. Por ejemplo, Palestina (Jerusalén) es el lugar de la Redención de Jesucristo. Roma es el centro de la Iglesia. Pedro no nació en Roma, él fue a Roma. ¿Por qué? Porque era el centro del entonces Imperio Romano, es decir, del mundo. Este es el fundamento práctico de la propagación de la Fe por el Imperio Romano, sólo una cuestión humana, una cuestión histórica, pero en la que ciertamente participa la Divina Providencia.
Un proceso semejante puede verse incluso en otras religiones. Para los musulmanes, la vieja lengua árabe está muerta y, no obstante, sigue siendo el lenguaje de su liturgia, de su culto. Para los hindúes, lo es el sánscrito.
Debido a su obligada conexión con lo sobrenatural, el culto naturalmente requiere su propio lenguaje religioso, que no debe ser uno “vulgar”.
Los padres del Concilio sabían muy bien que la mayoría de los fieles que asistían a la Misa ni entendían el latín ni podían leer traducciones. Generalmente eran analfabetos. Los padres también sabían que la Misa contiene una parte de enseñanza para los fieles.No obstante, ellos no coincidieron con la opinión de los protestantes de que era necesario celebrar la Misa sólo en la lengua vernácula. Para instruir a los fieles, el Concilio ordenó que la vieja costumbre del cuidado de las almas mediante la explicación del misterio central de la Misa, aprobada por la Santa Iglesia Romana, madre y maestra de todas las iglesias, se mantuviera en todo el mundo.
El Canon 9 amenaza con la excomunión a aquellos que afirmen que el lenguaje de la Misa debe ser sólo en la lengua vernácula. Es notable que tanto en el capítulo como en el canon del Concilio de Trento se rechaza sólo la exclusividad del lenguaje “vulgar” en los ritos sagrados. Por otro lado, debe tenerse en cuenta una vez más que estas distintas normativas conciliares no tienen sólo carácter disciplinario. Se basan en fundamentos doctrinales y teológicos que involucran la Fe misma.
Las razones de esta preocupación pueden verse, primeramente, en la reverencia debida al misterio de la Misa. El decreto siguiente sobre lo que debe observarse y evitarse en la celebración de la Misa establece: “La irreverencia no puede separarse de la impiedad”. La irreverencia siempre implica impiedad. Además, el Concilio deseó salvaguardar las ideas expresadas en la Misa, y la precisión de la lengua latina protege el contenido contra malentendidos y posibles errores basados en la imprecisión lingüística.
Por estas razones la Iglesia siempre ha defendido la lengua sagrada e incluso, en época más reciente, Pío XI declaró expresamente que esta lengua debía ser non vulgaris.
Por estas mismas razones, el Canon 9 establece la excomunión de quienes afirmen que debe ser condenado el rito de la Iglesia Romana en el cual una parte del Canon y las palabras de consagración sean pronunciadas silenciosamente. Incluso el silencio tiene un trasfondo teológico.
La vida y el ejemplo de los ministros del culto
Finalmente, en el primer canon del decreto de la reforma, en la sesión vigésimo segunda del Concilio de Trento, hallamos otras normativas que tienen un carácter parcialmente disciplinario pero que también completan la parte doctrinaria, puesto que nada es más adecuado para orientar a los participantes del culto a una comprensión más profunda del misterio, que la vida y el ejemplo de los ministros del culto. Estos ministros deben modelar sus vidas y conducta en torno a este fin, que debe reflejarse en su vestimenta, su compostura, su lenguaje. En todos estos aspectos deben verse dignificados, humildes y religiosos. También deben evitar incluso las faltas leves, puesto que en su caso éstas deberían considerarse graves. Los superiores deben exigir a los ministros sagrados vivir fundamentalmente de acuerdo a toda la tradición de comportamiento clerical apropiado.
La Misa de San Pío V y la de Paulo VI
Ahora podemos apreciar y entender mejor el trasfondo y el fundamento teológicos de las discusiones y normativas del Concilio de Trento respecto de la Misa como culminación de la sagrada liturgia. Es decir, el atractivo teológico de la Misa Tridentina se puede comprender por contraposición y como respuesta al grave desafío del Protestantismo, y no solamente en relación a este período especial de la historia sino como una pauta de referencia para la Iglesia y frente a la reforma litúrgica del Vaticano II.
En primer lugar, tenemos que determinar aquí el significado correcto de esta última reforma, como lo hicimos en el caso de la Misa Tridentina, destacando la importancia de saber precisamente qué se entendía por la Misa del Papa San Pío V, que cumplía con los deseos de los padres del Concilio en Trento.
Empero, debemos destacar que el nombre correcto que debe darse a la Misa del Concilio Vaticano II es el de Misa de la comisión litúrgica posconciliar. Una simple ojeada a la constitución litúrgica del Segundo Concilio Vaticano ilustra de inmediato que la voluntad del Concilio y la de la comisión litúrgica están a menudo en desacuerdo e incluso son evidentemente opuestas.
Examinaremos brevemente las diferencias principales entre las dos reformas litúrgicas así como la forma en que podríamos definir su atractivo teológico.
Primeramente, frente a la herejía protestante, la Misa de San Pío V enfatizaba la verdad central de la Misa como un sacrificio, basada en las discusiones teológicas y las normas específicas del Concilio. La Misa de Paulo VI (también llamada así porque la comisión litúrgica para la reforma después del Vaticano II trabajó bajo la responsabilidad última de ese Papa) enfatiza, más bien, la Comunión, con el resultado de que el sacrificio queda transformado en lo que podría denominarse una comida. La gran importancia dada a las lecturas y a la prédica en la nueva Misa, e incluso la facultad dada al sacerdote para agregar palabras personales y explicaciones, es otro reflejo de lo que podría denominarse una adaptación a la idea protestante del culto.
El filósofo francés Jean Guitton dice que el Papa Paulo VI le reveló que había sido su intención (la del Papa) la de asimilar tanto como fuera posible la nueva liturgia católica al culto protestante. Evidentemente, es necesario verificar el real significado de este comentario, puesto que todas las declaraciones oficiales de Paulo VI, incluida su excelente encíclica eucarística “Mysterium Fidei” en 1965, emanada antes de la finalización del Concilio, así como el “Credo del Pueblo de Dios”, demuestran una perfecta ortodoxia. Entonces, ¿cómo pueden explicarse estas declaraciones opuestas?Dentro de esta misma línea podemos tratar de comprender la nueva posición del altar y del sacerdote. De acuerdo con los bien fundados estudios de Monseñor Klaus Gamber respecto de la posición del altar en las antiguas basílicas de Roma y otros lugares, el criterio para la anterior posición no era que debían mirar a la asamblea que rinde culto sino, más bien, mirar hacia el Este, que era el símbolo de Cristo como sol naciente a quien se debía rendir culto. La posición completamente nueva del altar y del sacerdote mirando a la asamblea, algo previamente prohibido, hoy expresa a la Misa como un encuentro comunitario.
En segundo lugar, en la vieja liturgia el Canon es el centro de la Misa como sacrificio. De acuerdo con el testimonio del Concilio de Trento, el Canon reconstruye la tradición de los apóstoles y estaba substancialmente completo en la época de Gregorio el Grande, en el año 600.
La Iglesia Romana nunca tuvo otros cánones. Incluso respecto del Mysterium fidei en la fórmula de la Consagración, tenemos evidencias desde Inocencio III, explícitamente, en la ceremonia de investidura del Arzobispo de Lyon. No sé si la mayoría de los reformadores de la liturgia conocen este hecho. Santo Tomás de Aquino, en un artículo especial, justifica este Mysterium fidei. Y el Concilio de Florencia confirmó explícitamente el Mysterium fidei en la fórmula de la Consagración.
Ahora bien, este mysterium fidei fue eliminado de las palabras de la consagración originadas en la nueva liturgia. ¿Por qué? También se autorizan nuevos cánones. El segundo de ellos, que no menciona el carácter sacrificial de la Misa, por su mérito de ser el más breve prácticamente ha suplantado al antiguo Canon Romano en todas partes.
De aquí que se haya perdido el profundo discernimiento teológico otorgado por el Concilio de Trento.
El misterio del Sacrificio Divino es actualizado en cada rito, si bien de manera diferente. En el caso de la Misa Latina este misterio fue enfatizado por el Concilio Tridentino con la lectura silenciosa del Canon en Latín. Esto ha sido descartado en la nueva Misa por la proclamación del Canon en voz alta.
Tercero, la reforma del Vaticano II destruyó o cambió el significado de gran parte del rico simbolismo de la liturgia (si bien se mantiene en los ritos orientales). La importancia de este simbolismo fue destacada por el Concilio de Trento ...
Este hecho fue deplorado incluso por un psicoanalista ateo muy conocido, quien llamó al Segundo Concilio Vaticano el “Concilio de los tenedores de libros”.
Vulgarización de la Misa – El latín debe conservarse
Hay un principio teológico completamente destruido por la reforma litúrgica pero confirmado tanto por el Concilio de Trento como por el Concilio Vaticano II, después de una larga y sobria discusión (yo asistí y puedo confirmar que las claras resoluciones del texto final de la Constitución del Concilio lo reafirmaban sustancialmente). El principio: el latín debe preservarse en el Rito Latino.
Como en el concilio de Trento, también en el Vaticano II los padres del Concilio admitieron la lengua vernácula pero sólo como una excepción.
Pero para la reforma de Paulo VI la excepción se tornó en la regla exclusiva. Las razones teológicas establecidas en ambos Concilios para mantener el latín en la Misa pueden verse ahora justificadas a la luz del uso exclusivo de la lengua vernácula introducida por la reforma litúrgica. La lengua vernácula a menudo ha vulgarizado la Misa misma, y la traducción del latín original ha resultado en errores y malentendidos doctrinales graves.
Además, antes la lengua vernácula no estaba siquiera permitida para las personas iletradas o completamente diferentes entre sí. Ahora que los pueblos católicos de distintas tribus y naciones pueden emplear diferentes lenguas y dialectos en el culto, viviendo próximos en un mundo que se torna cada día más pequeño, esta Babel del culto común resulta en una pérdida de la unidad externa de la Iglesia Católica en todo el mundo, otrora unificada en una voz común.
Además, en numerosas ocasiones, se ha vuelto causa de desunión interna incluso en la propia Misa, que debería ser el espíritu y el centro de la concordia interna y externa entre los católicos de todo el mundo. Tenemos muchos, pero muchos ejemplos, de este hecho de desunión causada por la lengua vulgar.
Y otra consideración ... Antes, cada sacerdote podía decir en el mundo entero la Misa en Latín para todas las comunidades, y todos los sacerdotes podían entender el latín. Hoy, desafortunadamente, ningún sacerdote puede decir Misa para todos los pueblos del mundo. Debemos admitir que, sólo unas décadas después de la reforma de la lengua litúrgica, hemos perdido aquella posibilidad de orar y cantar juntos, aun en los grandes encuentros internacionales, como los Congresos Eucarísticos o, incluso, durante los encuentros con el Papa, el centro de la unidad de la Iglesia. Ya no podemos, actualmente, cantar ni rezar juntos.
La conducta de los ministros sagrados
Finalmente, tenemos que considerar seriamente, a la luz del Concilio de Trento, la conducta de los ministros sagrados, cuya profunda relación con su sacro ministerio fue enfatizada por el Concilio de Trento. Una conducta clerical, vestimenta, porte y comportamiento correctos animan a la gente a seguir lo que sus ministros dicen y enseñan. Desafortunadamente, la conducta lamentable de muchos clérigos suele obscurecer la diferencia entre ministro sagrado y laico, y profundiza la diferencia entre ministro sagrado y alter Christus.
Resumiendo nuestras reflexiones, podemos decir que el atractivo teológico de la Misa Tridentina crece en relación directa con la incorrección teológica de la Misa del Vaticano II. Por esta razón, el Christi Fidelis de la tradición teológica debe continuar manifestando, en espíritu de obediencia a los superiores legítimos, el legítimo deseo y la legítima preferencia pastoral por la Misa Tridentina.

sábado, 7 de noviembre de 2009

UN REGALO PARA LA IGLESIA

Con profunda alegría les ofrecemos a continuación un artículo publicado en el Diario de Cádiz, cuyo autor es Santiago Gassín Ordónez, sacerdote salesiano, de 39 años, director y coordinador de Pastoral Juvenil en el Colegio Salesiano "Ntra. Sra. Del Rosario", en Rota (Cádiz). Lo escribe en respuesta al publicado en ese mismo periódico el pasado 23 de octubre, firmado por el dominico Pascual Saturio Medina, bajo el título "Ite, Missa est. Pero parece que no"

Un regalo para la Iglesia
Soy un sacerdote salesiano, de 39 años, director y coordinador de Pastoral Juvenil en el Colegio Salesiano "Ntra. Sra. Del Rosario", en Rota (Cádiz). Sólo un par de veces he asistido a la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano. Así es como se llama la que, gracias al Papa Benedicto XVI se puede volver a celebrar, si un grupo de fieles que así lo deseen lo soliciten al Ordinario, el cual no podría negarse.

Sí he asistido más veces de las que hubiera deseado a celebraciones que más que Misas dan la impresión de espectáculos donde el presbítero se convierte en protagonista central, opacando la centralidad del Señor. He asistido a Misas donde el sacerdote tiene prisa por acabar, añade o suprime textos a su antojo, omite ritos expresivos como el de lavarse las manos y falta sin escrúpulos a las normas que regulan el Culto Divino erigiéndose en dueño de la Liturgia de la que no es más que depositario.

He asistido a Misas celebradas con ornamentos indignos e incluso sin ellos; a Misas en que el mismo sacerdote prohíbe a los fieles arrodillarse, porque ello no sería indicativo de una fe adulta; a Misas en que el sacerdote ha obligado a los fieles a comulgar en la mano, en contra de la única forma practicada en la Iglesia desde hace 1500 años y deseada por todos los Papas como nos enseña visiblemente el actual. (La comunión en la mano es una práctica sólo tolerada excepcionalmente por la Iglesia; Pablo VI recordó una y otra vez la obligación de recibir la Comunión en la boca). He asistido a Misas que no expresan el Misterio que representan: la renovación incruenta del sacrificio del Calvario, porque subrayan sólo el aspecto asambleístico.

En los años de mi formación al sacerdocio deseé no celebrar de cualquier manera, sino ateniéndome al rico Misal de Pablo VI (que amo, porque lo he visto maltratar tanto), sin necesidad de adornarlo con una hueca y aburrida verborrea, y menos aún, con lamentables payasadas. Ahora, desde que el Santo Padre publicó el Motu Proprio Summorum Pontificum, mediante el cual se puede celebrar la Misa de siempre, también me he propuesto aprender a celebrarla para poner al servicio de los fieles que lo deseen esa riqueza de la liturgia católica, con la que se han santificado miles de hombres y mujeres hasta 1969.

Reverendo Padre Fray Pascual, respetándole mucho a usted porque es un hermano en el sacerdocio y porque pertenece a una Orden tan benemérita como la de Predicadores (una de cuyas glorias es el Papa San Pío V, que promulgó el Misal que a usted parece no agradarle), permítame decirle que entre el artículo de usted del 23 de octubre de 2009 en el Diario de Cádiz y la preciosa carta con que el Vicario de Cristo acompañó su Motu Proprio del 7 / 07/ 2007 (¿la ha leído usted?) me quedo con esta última.

Aunque no lo veamos en muchos que nos deberían dar ejemplo de ello, gracias a Dios, somos muchos los sacerdotes que, bajo los Pontificados de nuestros amadísimos Juan Pablo II y Benedicto XVI, hemos ido descubriendo el valor de la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y a su Tradición. No creemos en una Iglesia que eleva a la categoría de verdad absoluta sólo un tipo de teología, de moral y de liturgia, en discontinuidad con la Tradición. Benedicto XVI, además de Papa, el teólogo hoy más preclaro de la Iglesia, enseña que la correcta interpretación del Concilio Vaticano II es la de la continuidad con la Tradición de la Iglesia y no la de la ruptura, como muchos han querido imponer desde púlpitos, Seminarios y Facultades de Teología. Enseñar otra cosa que lo que enseña el Papa es confundir y hasta escandalizar a los fieles. Y eso es algo, mi estimado P. Saturio, que no puedo creer que desee hacer un religioso fundado por el gran Domingo de Guzmán para debelar los errores doctrinales de los que no sienten con la Iglesia.

viernes, 6 de noviembre de 2009

VESTIDURAS SAGRADAS. EL CÍNGULO

El cíngulo, significa las cuerdas con que fue atado Nuestro Señor Jesucristo en el huerto de los Olivos.
Para que el alba, se adapte convenientemente al cuerpo del que la lleva y quede redondeada por su parte inferior sin que cuelgue por ningún lado, el clérigo se ciñe sobre ella un grueso cordón, el cíngulo, que puede ser blanco, dorado o del color litúrgico del día; el cual, fijado primero por delante y haciéndolo cruzar por detrás, vuelve simplemente a cada lado, desde donde cuelga hacia abajo el cordón que sobra, y que ordinariamente va rematado por una borla.

Espiritualmente nos recuerda, según la oración que reza el sacerdote al ponérselo, la necesidad de luchar contra las bajas pasiones de la carne: Cíñeme, Señor, con el cíngulo de la pureza, y apaga en mis carnes el fuego de la concupiscencia, para que more siempre en mí la virtud de la continencia y castidad.

martes, 3 de noviembre de 2009

TESTIMONIO DE UN JOVEN SACERDOTE ESPAÑOL

Con mucho gusto y gracias a nuestros buenos amigos de Una Voce Málaga, les ofrecemos en el siguiente enlace unas bellas reflexiones, de un joven sacerdote español, sobre la celebración de la Santa Misa, tanto en su Forma Extraordinaria como en la Ordinaria. Consideramos que son interesantes para compartir, y animar a otros jóvenes sacerdotes a aprender a celebrar la Santa Misa Tradicional.

domingo, 1 de noviembre de 2009

FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS

Oh Dios omnipotente y eterno, que nos habéis concedido venerar los méritos de todos vuestros Santos en una sola festividad; os rogamos nos concedáis, en atención a tan gran número de intercesores, alcanzar abundante misericordia.

viernes, 30 de octubre de 2009

UNA VOCE MALLORCA

En España son cada vez más los fieles que se adhieren a la Forma Extraordinaria o Tradicional de la Santa Misa, y es por ello, que constantemente y en diferentes Diócesis se forman grupos y asociaciones de fieles con el fin de promover y difundir la Santa Misa Tradicional.

En este caso ha sido en Mallorca, donde un grupo de fieles ha creado la asociación Una Voce Mallorca.

UN NUEVO SACERDOTE DIOCESANO ESPAÑOL ADQUIERE LA CONDICIÓN DE "AFILIADO" AL ICRSS

Un nuevo sacerdote diocesano español adquiere la condición de "afiliado" al Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote.

Se trata del R.P. Juan Manuel Rodríguez de la Rosa, de la diócesis de Getafe, quien visitó la casa madre y el seminario que el Instituto tiene en Gricigliano, Florencia, aprovechando las recientes ordenaciones celebradas en él.
El P. Juan Manuel aprendió a celebrar la Santa Misa Tradicional en el primer cursillo que impartió este Instituto en España, y desde entonces la celebra a diario. Para él conocer la Santa Misa Tradicional ha supuesto un fundamental antes y después en su vida espiritual y sacerdotal.

jueves, 29 de octubre de 2009

"LA SANTA MISA TRADICIONAL CONTIENE UNA BELLEZA TAL QUE LA ADMIRACIÓN VA EN AUMENTO CADA VEZ MÁS"

A continuación les ofrecemos un artículo que el R.P. Pedro Pablo, fundador de la Asociación Privada de Fieles Schola Veritatis en la diócesis de Tarazona, escribió hace unos meses, al que da por título "La Misa en su forma extraordinaria".

La Misa en su forma extraordinaria
El Santo Padre Benedicto XVI liberó el uso de la Misa Romana tal como se ha celebrado desde el siglo IV. De esta manera todo sacerdote puede, sin necesidad de autorización alguna, celebrar la Misa en esta forma llamada "extraordinaria".

Para quien no ha conocido el Misal de 1962, con el cual se celebra esta Misa, el primer encuentro con los textos y los ritos es impresionante. Contiene una belleza tal que la admiración va en aumento cada vez más.

Vayan algunos ejemplos: el sacerdote antes de leer el Evangelio reza en secreto: "Purifica mi corazón y mis labios, Dios omnipotente, que purificaste los labios del Profeta Isaías con un carbón encendido; dígnate con tu grata misericordia purificarme de manera que pueda anunciar dignamente tu Santo Evangelio. Por Jesucristo, Nuestro Señor, Amén. Dame, Señor tu bendición. El Señor esté en mi corazón y en mis labios, para que anuncie digna y debidamente tu Evangelio." Luego puede proclamar la Buena Nueva del Evangelio.

En el Ofertorio, al ofrecer la hostia dice: "Recibe, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, esta hostia inmaculada que yo, indigno siervo tuyo, te ofrezco a Ti, Dios mío, vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias; y por todos los circunstantes; y también por todos los fieles cristianos, vivos y difuntos; a fin de que a mí y a ellos aproveche para la salvación y vida eterna. Amén." Y al ofrecer el cáliz: "Oh, Dios, + que maravillosamente creaste en dignidad la naturaleza humana y con mayores maravillas la reformaste: concédenos, por el misterio de esta agua y vino, que participemos de la divinidad de Aquel que se dignó participar de nuestra humanidad, Jesucristo, tu Hijo y señor nuestro: el cual vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén. Te ofrecemos, Señor, el cáliz de salvación, implorando tu clemencia, para que con suave fragancia suba ante el acatamiento de tu divina Majestad por nuestra salvación y la del mundo entero. Amén".

Habría mucho más que decir, pero termino con la oración que el sacerdote recita inclinado antes de dar la bendición final: "Que te sea agradable, oh Santa Trinidad, el homenaje de tu siervo, y que este sacrificio que yo, indigno, he ofrecido a los ojos de tu Majestad, te sea aceptable, y a mí y a todos aquellos por quienes lo he ofrecido, sea, por tu piedad, propiciatorio. Por Cristo, nuestro Señor. Amén".

Que estos textos transidos de misterio, de humildad, de adoración y de penetración del mundo divino conocido por la fe , nos ayuden a valorar la Santa Misa en sus formas ordinarias y extraordinarias. La Misa es una sola, pero ambas celebraciones ayudan a penetrar más profundamente en el mismo misterio con modos diferentes. Demos gracias a Dios por la riqueza de nuestra fe actualizada en la Sagrada Liturgia. Ella nos permite pregustar ya del cielo anticipadamente.

Escribo esto luego de celebrar hoy la Santa Misa en su forma extraordinaria, para gloria y honra de Jesucristo, por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 25 de octubre de 2009

EL INSTITUTO CRISTO REY SUMO SACERDOTE EN UNA AUDIENCIA CON EL PAPA

El pasado 7 de octubre, Festividad de Nuestra Señora del Santísimo Rosario, el Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote y las Adoratrices del Corazón Real de Jesucristo Sumo Sacerdote participaron en la audiencia general que Su Santidad Benedicto XVI, concede todos los miércoles en la plaza de San Pedro de Roma.
Durante el discurso, Su Santidad mencionó la presencia del Instituto en la audiencia.
A continuación reproducimos un pequeño reportaje gráfico.








viernes, 23 de octubre de 2009

BAUTIZO POR EL RITO TRADICIONAL EN PAMPLONA

El pasado sábado 17 de octubre, Festividad de Santa Margarita María Alacoque, tuvo lugar en la Iglesia de las Madres Agustinas Recoletas de Pamplona el bautizo del primogénito de un joven matrimonio de feligreses de la Santa Misa Tradicional, al que se impuso el nombre de Santiago Pío. El rito fue celebrado según el rito tradicional, quizá por vez primera en nuestra ciudad desde la reforma litúrgica postconciliar. Además de lo señalado de que después de tantos años se recupere entre nosotros el rito tradicional del bautismo, hay que señalar también que el mismo fue celebrado por el R.P. Marcus Künkel, que durante años nos ha atendido, y que al día siguiente celebraría su última Santa Misa en Pamplona antes de incorporarse a su nuevo destino en Bruselas.

Al bautismo acudieron los familiares del niño, además de un pequeño grupo de amigos, muchos de ellos feligreses también de la Santa Misa Tradicional. El rito comenzó en el atrio de la Iglesia, en el que se interrogó a los padrinos, se trazó sobre el niño la señal de la Cruz, y se le impusieron primero las manos y después se le dio a gustar sal bendecida.

Una vez dentro del templo tuvieron lugar los exorcismos y la renuncia a Satanás, tras la cual el niño fue ungido con el óleo de los catecúmenos. Tras la profesión de fe, el sacerdote bautizó al niño y lo ungió con el santo Crisma, después de lo cual se le impuso la vestidura blanca y se entregó a sus padrinos una vela encendida, en señal de la fe que ha de iluminar la vida del nuevo cristiano.

El rito terminó con el entrañable acto de la consagración del niño a María Santísima, que tuvo lugar ante la venerada imagen de Nuestra Señora de las Maravillas. Durante esta consagración, que leyeron sus padres, el niño reposaba sobre el mismo Altar.

Todos los fieles pudieron seguir cómodamente el rito en su integridad gracias a unos folletos que se habían dispuesto para la ocasión. Como es costumbre de buenos católicos, la celebración siguió con un encuentro familiar, que se prolongó hasta bien entrada la tarde. Hay que agradecer a las Madres Agustinas las facilidades para la celebración y la preparación de todo lo necesario para esta ceremonia, además de las atenciones recibidas del R.P. Santos Villanueva, párroco de San Lorenzo de Pamplona, a cuya jurisdicción pertenece el convento de las Madres Recoletas.

Desde este blog felicitamos de corazón a Santiago Pío, nuevo hijo de Dios, y a sus padres y familiares, y hacemos votos por su fidelidad al Señor. La celebración del pasado sábado fue también, para todos los fieles del rito tradicional en Pamplona, un motivo de gran alegría y de esperanza.

SANTA MISA TRADICIONAL CANTADA EN MALLORCA

Nos es grato comunicar a todos nuestros buenos lectores y amigos, que el próximo domingo 25 de octubre, Festividad de Cristo Rey, a las 19.00 h. y en el Real Monasterio de Santa Clara de Palma de Mallorca, se celebrará la Santa Misa Tradicional cantada. El celebrante será el R.P. Jaime Mercant Simó, sacerdote diocesano. De las funciones del coro se encargará la Comunidad de Monjas Clarisas.

VIDEOS DE LA SANTA MISA PONTIFICAL SEGÚN EL MISAL DEL BEATO JUAN XXIII EN LA BASÍLICA DE SAN PEDRO DE ROMA

Les ofrecemos dos brevísimos pero preciosos videos de la Santa Misa Pontifical según el Misal del Beato Juan XXIII, que hace unos días el Arzobispo Monseñor Burke celebró en la Basílica de San Pedro de Roma.