jueves, 6 de agosto de 2009

TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

¡Oh Dios!, que en la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito, confirmaste los Misterios de la Fe con el testimonio de los padres, y maravillosamente prefiguraste, con la voz que salió de esplendorosa nube, la adopción perfecta de tus hijos: danos propicio que seamos coherederos del mismo Rey de la gloria, y sus compañeros en la bienaventuranza.

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