sábado, 31 de enero de 2009

MISA TRADICIONAL EN LA "HERMANDAD DEL SILENCIO" DE SEVILLA




Gracias a nuestros buenos amigos de "Una Voce Sevilla", podemos informar a todos nuestros lectores que ayer viernes 30 de enero, cuarto día de quinario en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Archicofradía Pontificia y Real de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y María Santísima de la Concepción, conocida popularmente en Sevilla y en el resto de España como "El Silencio", celebró la Santa Misa por la forma extraordinaria del Rito Romano. La ceremonia, fue oficiada por el P. José Antonio Parrilla, director espiritual de la hermandad, delante del magnífico altar de quinario de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Se interpretaron diversas piezas sacras, además de las conocidas "Saetillas del Silencio".
Por lo tanto la Hermandad de "El Silencio" se convierte así en la primera de las cofradías penitenciales de Sevilla e incluso me atrevería a decir que de toda España en recuperar para sus solemnes cultos de forma extraordinaria el Misal de Juan XXIII, conforme a las indicaciones del Motu Proprio Summorum Pontificum del Santo Padre Benedicto XVI, demostrando una vez más la fidelidad al Romano Pontífice.

sábado, 24 de enero de 2009

COMUNICADO DEL SUPERIOR GENERAL DE LA FSSPX ANTE EL LEVANTAMIENTO DE LAS EXCOMUNIONES


Publicamos el comunicado que ha emitido el superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, monseñor Bernard Fellay, este sábado, al hacerse público el decreto de la Congregación para los Obispos, firmado el 21 de enero por el cardenal prefecto Giovanni Battista Re, con el que Benedicto XVI acoge la petición de levantar la excomunión a los cuatro obispos ordenados en 1988 por monseñor Marcel Lefebvre.

La excomunión de los obispos consagrados por S. E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre negamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI.

Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto que, más allá de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, representará un beneficio para toda la Iglesia. Nuestra Fraternidad desea poder ayudar siempre al Papa a remediar la crisis sin precedentes que sacude actualmente al mundo católico, y que el Papa Juan Pablo II había calificado como un estado de "apostasía silenciosa".

Además de nuestro reconocimiento al Santo Padre, y a todos los que le ayudaron a realizar este valeroso acto, nos congratulamos que el decreto del 21 de enero juzgue necesarias la realización de "reuniones" con la Santa Sede, las cuales permitirán a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X exponer las razones doctrinales de fondo que ella estima ser el origen de las dificultades actuales de la Iglesia.

En este nuevo ambiente, tenemos la firme esperanza de arribar pronto a un reconocimiento de los derechos de la Tradición católica.

Menzingen, 24 de enero de 2009

+ Bernard Fellay

EL PAPA LEVANTA LAS EXCOMUNIONES A LOS CUATRO OBISPOS DE LA FSSPX


Publicamos el decreto de la Congregación para los Obispos que levanta la excomunión a los cuatro obispos ordenados en 1988 por el arzobispo Marcel Lefebvre.


Decreto de la Congregación para los Obispos


Con la carta del 15 de diciembre de 2008 enviada a su eminencia el cardenal Darío Castrillón Hoyos, presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, monseñor Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae formalmente declarada por decreto del prefecto de esta Congregación para los Obispos con fecha del 1 de julio de 1988.

En la mencionada carta, monseñor Fellay afirma entre otras cosas: "estamos siempre fervorosamente determinados en la voluntad de ser y permanecer católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio del Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Nosotros aceptamos todas sus enseñanzas con ánimo filial. Creemos firmemente en el primado de Pedro y en sus prerrogativas y por ello nos hace sufrir tanto la actual situación".

Su Santidad Benedicto XVI, paternalmente sensible al malestar espiritual manifestado por los interesados a causa de la sanción de excomunión, y confiando en el compromiso expresado por ellos en la citada carta de no ahorrar esfuerzo alguno para profundizar en necesarias conversaciones con las autoridades de la Santa Sede en las cuestiones aún abiertas, y poder así llegar rápidamente a una plena y satisfactoria solución del problema existente en un principio, ha decidido reconsiderar la situación canónica de los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta surgida con su consagración episcopal.

Con este acto se desea consolidar las relaciones recíprocas de confianza, intensificar y hacer más estables las relaciones de la Fraternidad San Pío X con la Sede Apostólica. Este don de paz, al final de las celebraciones de Navidad, quiere ser también un signo para promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal, y por su medio, llegar a remover el escándalo de la división.

Se desea que este paso sea seguido por la solícita realización de la plena comunión con la Iglesia de toda la Fraternidad San Pío X, testimoniando así auténtica fidelidad y un verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa, con la prueba de la unidad visible.

En virtud de las facultades que me han sido expresamente concedidas por el Santo Padre, Benedicto XVI, en virtud del presente Decreto, levanto a los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el 1 de julio de 1988 y declaro privado de efectos jurídicos a partir del día de hoy el decreto entonces publicado.

Roma, Congregación para los Obispos, 21 de enero de 2009

Cardenal Giovanni Battista Re

Prefecto de la Congregación para los Obispos

miércoles, 21 de enero de 2009

LA MISA ES LA RE-PRESENTACIÓN DEL SACRIFICIO DE LA CRUZ DE CRISTO A DIOS PADRE

Gracias como siempre, a la traducción del magnífico blog "La Buhardilla de Jerónimo", podemos publicar la columna que escribe el Padre Greg Markey en su boletín parroquial(Parroquia St. Mary en Norwalk, CT).

Los últimos dos domingos, he dedicado la “Columna del Pastor” a las Resoluciones para el Nuevo Año. Primero, recomendé que siguiendo la dirección del Papa Benedicto XVI, ya no se reciba la Santa Comunión en la mano, y que comience a recibirse en la lengua. Segundo, he recomendado que comencemos a corregirnos de usar el Nombre del Señor en vano. Esta semana recomendé que todos en la parroquia se hagan el propósito de participar en la Misa según la Forma Extraordinaria de las 9:30, al menos unas pocas veces durante el próximo año.
Para comenzar a comprender el porqué, quizá sea mejor hacer una pregunta: En el día de hoy, ¿cuántos católicos siquiera se dan cuenta de que en la Iglesia hay una crisis litúrgica? Muchas parroquias durante la era del post-concilio Vaticano II cayeron en prácticas litúrgicas irregulares, en tal grado que el Papa Juan Pablo II necesitó comisionar para la Iglesia universal un documento jurídico en el 2004, en orden a tratar el asunto: “Así, no se puede callar ante los abusos, incluso gravísimos, contra la naturaleza de la Liturgia y de los sacramentos, también contra la tradición y autoridad de la Iglesia, que en nuestros tiempos, no raramente, dañan las celebraciones litúrgicas en diversos ámbitos eclesiales. En algunos lugares, los abusos litúrgicos se han convertido en habituales” (Redemptionis Sacramentum, 4).
Que un abuso sea habitual significa que, en la Misa, ni el clero ni el laicado siquiera se dan cuenta que la Sagrada Misa, en la que se ofrece el verdadero culto a Dios, y que forma la identidad católica como ningún otro acto, está siendo deformada. Tal ignorancia de la naturaleza de la liturgia llevó al hoy Papa Benedicto XVI, entonces Cardenal Joseph Ratzinger, a escribir en el 2000: “La educación litúrgica actual, tanto de los sacerdotes como de los laicos, es deficiente en gran medida y esto es deplorable. Queda mucho por hacer al respecto”. Tristemente, estos intentos por parte de Roma para corregir los abusos litúrgicos parecen haber sido virtualmente ignorados por gran parte de la Iglesia a nivel parroquial.
Desde que llegué aquí, a la Iglesia de St. Mary en el 2003, he intentado dedicarme a estos asuntos y, como todos saben, he hecho de la renovación litúrgica una prioridad para la parroquia. Lo primero que hice como pastor fue simplemente poner a la Iglesia de St. Mary en conformidad con las normas de la Iglesia. En los siguientes años, he introducido el canto de las partes de la Misa en latín en todas las Misas, dependiendo de la Misa y de la ocasión, como requieren los documentos: “…procúrese que los fieles sean capaces también de recitar o cantar juntos en latín las partes del ordinario de la Misa que les corresponde” (Sacrosanctum Concilium, 54). En tercer lugar, he reservado el servicio del altar a los varones, en orden a promover las vocaciones al sacerdocio. Finalmente, he intentado imbuir a la liturgia de un espíritu sacro, evitando los saludos y acciones profanas, e intentando crear un programa de música sacra que refleje verdaderamente nuestra antigua y rica herencia.
Más importante: he intentado explicar a todos acerca de los motivos por los que estaba haciendo esto. En estos años, he dado numerosas clases vespertinas sobre liturgia, he dado homilías y escrito columnas en el boletín, intentando explicar el espíritu propio de la liturgia, y las normas litúrgicas auténticas de la Iglesia.
Muchos católicos que se habían visto justamente ofendidos por la profanación de lo sagrado, abrazaron con gozo estos cambios. Otros, aunque no familiarizados con la teología litúrgica, han llegado a comprender mejor por qué una liturgia reverente es una mejor experiencia de oración, y también han apoyado estos cambios.
Sin embargo, las decisiones que he tomado han sido duras para algunos, y ha habido no pocas quejas. Algunas veces me entristecieron las palabras desmesuradas de personas que venían a criticar al sacerdote por ofrecer la Misa según las normas litúrgicas. Esto es para mí un símbolo de la actual crisis litúrgica: muchos años de una liturgia más informal, y de incluso abusos litúrgicos habituales, son difíciles de superar. Más aún, el hecho de que pocas parroquias implementen lo que el Magisterio pide, hace que los cambios en la Iglesia de St. Mary parezcan incluso más extraños.
¿Cuántos católicos comprenden realmente lo que la Misa es: la re-presentación del Sacrificio de la Cruz de Cristo a Dios Padre? (CATIC 1367). Algunos llegan todavía a la Misa dominical o esperando los abusos litúrgicos, o esperando verse entretenidos por el sacerdote, en lugar de descubrir la verdadera razón por la que venimos – la de adorar a Dios, ofreciendo el Sacrificio perfecto, según los medios que nos son dados por la Madre Iglesia.
Si tan solo nos diéramos cuenta que las novedades y la creatividad del sacerdote en la Misa nos alejan de esta realidad trascendente, y que todo esto hace que el acto sagrado sea profanado, quedando a cargo de la mera personalidad del sacerdote. ¡No! Como decía el Padre Pío, debemos rezar humildemente como San Juan y Nuestra Señora al pie de la Cruz. Me gustaría tanto que los comentarios que se me hacen sobre la Misa reflejasen esta comprensión.

martes, 13 de enero de 2009

MONS. FRANCISCO PÉREZ ¡FELICIDADES!


Hoy, martes 13 de enero, Festividad del Bautismo de Nuestro Señor, Monseñor Francisco Pérez, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, cumple 62 años.
Desde "Benedicámus Dómino" y de parte de el resto de fieles de la Santa Misa Tradicional en Pamplona le felicitamos por su 62 cumpleaños y además de ponernos a su entera disposición, deseamos que Dios le guarde muchos años.

viernes, 9 de enero de 2009

ARRODILLARSE ANTE DIOS, UN GESTO NECESARIO


"Nadie coma de esta carne
sin antes adorarla”
(San Agustín)


Disminuye paulatinamente el número de fieles que se arrodillan en las iglesias, sea ante la Sagrada Forma expuesta en la custodia o durante el canon de la misa.

Algunos perciben el estar de rodillas como una costumbre algo humillante, que coarta su libertad. Otros quizás opinan que es un gesto innecesario, que nada añade a la devoción interna. También se invocan las primeras comunidades cristianas, donde arrodillarse no se practicaría, a la vista de algunas representaciones orantes –de pie y con las manos extendidas– que figuran en las catacumbas. Determinados movimientos eclesiales nuevos parecen empeñados en erradicar la postración, el arrodillamiento y la genuflexión en la liturgia, pese a lo contenido en el misal.

Por último, dado el rechazo generalizado por sus raíces que siente la sociedad occidental, somos capaces de ver espiritualidad en las posturas del yoga y no en las del rito católico; sin duda el clima de cristofobia que padece nuestra Europa occidental llega incluso a “seducir” a los creyentes y a provocarnos una especie de complacencia en negar los usos litúrgicos, o mantener frente a ellos una actitud de superior condescendencia.

La Ordenación General del Misal Romano (2002) establece que los fieles durante la consagración deben estar de rodillas, salvo que no puedan por razón de enfermedad, estrechez del lugar u otra causa razonable que lo impida. Por otra parte, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en una instrucción del año 2002 (1322/02/L) reconoce el derecho a comulgar de rodillas a los fieles que lo deseen.

No podemos hacer un paralelismo gestual entre la Última Cena y la Eucaristía, ya que con la Misa celebramos la Última Cena, pero no hacemos su reproducción exacta. La Eucaristía representa la Cruz de manera directa, y esta dimensión sacrificial está clara desde los primeros tiempos del Cristianismo, recogida ya en la teología de los Padres Apostólicos anteriores al Concilio de Nicea.

Por otra parte es falso que la postración sea un gesto poco evangélico y ajeno a las primeras comunidades cristianas. No hay más que leer las Sagradas Escrituras:

“Josué rasgó sus vestiduras y se postró rostro en tierra ante el arca de Yavé” (Jos, 7, 6).

“Ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua jurará” (Is, 45, 23).

“Los que estaban (en la barca) se postraron ante Él” (Mt, 14, 33).

“Dijo (el ciego): creo Señor, y se postró ante Él” (Jn, 9, 38).

“Toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua rendirá homenaje a Dios” (Rm, 14, 11).

“Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos” (Flp, 2, 10).

“Puesto de rodillas (Esteban mártir, al ser lapidado), gritó con fuerte voz: Señor, no les imputes este pecado” (Hc, 7, 60).

“Pedro los hizo salir fuera a todos, y puesto de rodillas oró” (Hc, 9, 40).

“Diciendo esto (San Pablo) se puso de rodillas con los otros y oró” (Hc, 20, 36).

“Allí, puestos de rodillas en la playa, oramos” (Hc, 21, 5).


La postración aparece en el Nuevo Testamento cincuenta y nueve veces. En ocasiones aparece en narraciones de acontecimientos que ocurrieron; en otras, como en el Apocalipsis, son figuras metafóricas de adoración, pero no por ello menos apreciables. De todas ellas, la más impresionante es la oración del propio Jesús a Dios Padre en el Huerto de los Olivos: tres evangelistas -San Mateo, San Marcos y San Lucas- coinciden en afirmar que rezó postrado.

Al ponernos de hinojos, el gesto corporal y el significado espiritual forman una unidad que, como bien señala el Papa Benedicto XVI, es del todo inseparable debido a la unidad físico-espiritual del ser humano. En su obra "El espíritu de la Liturgia", publicada como Cardenal Ratzinger, estudia la cuestión con un párrafo muy acertado:
“La expresión con la que Lucas describe el acto de arrodillarse de los cristianos (theis ta gonata) es desconocida en el griego clásico. Se trata de una palabra específicamente cristiana… Puede ser que la cultura moderna no comprenda el gesto de arrodillarse, en la medida en que es una cultura que se ha alejado de la fe, y no conoce ya a aquél ante el que arrodillarse es el gesto adecuado, es más, interiormente necesario. Quien aprende a creer, aprende también a arrodillarse. Una fe o una liturgia que no conociese el acto de arrodillarse estaría enferma en un punto central. Allí donde este gesto se haya perdido, hay que volver a aprenderlo, para permanecer con nuestra oración en comunión con los apóstoles y mártires, en comunión con todo el cosmos y en unidad con Jesucristo mismo”.

En su primera Exhortación Apostólica, Sacramentum Caritatis (2007), el Santo Padre reafirma esta opinión:
“Un signo convincente de la eficacia que la catequesis eucarística tiene en los fieles es sin duda el crecimiento en ellos del sentido del misterio de Dios presente entre nosotros. Eso se puede comprobar a través de manifestaciones específicas de veneración de la Eucaristía, hacia la cual el itinerario mistagógico debe introducir a los fieles. Pienso, en general, en la importancia de los gestos y de la postura, como arrodillarse durante los momentos principales de la plegaria eucarística”.

De la misma opinión, Monseñor Albert Ranjith, recuerda cómo en el postconcilio se introdujeron cambios de manera abusiva, que aún se mantienen a pesar de los efectos nocivos sobre la fe y la vida litúrgica de la Iglesia, como la Comunión recibida en la mano, la abolición de la barandilla en el presbiterio, de los reclinatorios en las iglesias y la introducción de prácticas que obligan a estar sentados o de pie durante la elevación del Santísimo Sacramento.

Los usos tradicionales de la liturgia católica están respaldados teológicamente y no son meras reliquias. Por éste motivo el conocimiento de su motivación y la práctica de estos usos son tan importantes.

Por José Luis Cabrera Ortiz

miércoles, 7 de enero de 2009

MISA Y CONFERENCIA SOBRE LA "FORMA EXTRAORDINARIA" DE LA MISA EN SEVILLA



Según nos informan nuestros amigos de la asociación "Una Voce Sevilla", el pasado domingo 4 de enero, festividad del Santísimo Nombre de Jesús, recibieron en Sevilla al Rvdo. P. D. José Calvín Torralbo, de la Fraternidad de San Pedro (FSSP) y que desarrolla su ministerio como formador en el Seminario que la Fraternidad tiene en Wigratzbad (Alemania). El sacerdote ofició la Santa Misa que cada domingo y fiestas de guardar tiene lugar en la parroquia de San Bernardo a las 10:00 de la mañana, y posteriormente pronunció una interesante conferencia en el cercano Centro Cívico "La Buhaira", de la capital sevillana. Durante su conferencia, de algo más de una hora y titulada "SACRIS SOLEMNIIS. Un recorrido por las ceremonias de la Misa: Historia, significado y actualidad de la forma extraordinaria del Rito Romano", el Padre Calvín explicó el desarrollo histórico y significado profundo y simbolismo de muchas de las ceremonias de la Misa en su forma extraordinaria. Desde las oraciones al pie del altar hasta el último evangelio, el sacerdote esbozó un recorrido en el que comparó el Rito Romano con una catedral, construida con las aportaciones de cada generación a lo largo de los siglos. También habló sobre la importancia de la misma orientación de fieles y sacerdotes durante la oración litúrgica, del marcado énfasis del caracter sacrificial de la Santa Misa en esta forma del rito, así como de la importancia del latín, lengua universal, católica, además de ser la oficial de la Iglesia. A la conclusión de la conferencia se abrió un turno de preguntas en las que el sacerdote satisfizo la curiosidad y aclaró las dudas de varios de los presentes.

domingo, 4 de enero de 2009

SIETE EXCELENCIAS DE LA SOTANA


Adaptado de un texto publicado en el Fondo Cultural Católico, Miami, Estados Unidos, en base a textos de Jaime Tovar Patrón

"Fíjese si el impacto de la sotana es grande ante la sociedad, que muchos regímenes anticristianos la han prohibido expresamente. Esto debe decirnos algo. ¿Cómo es posible que ahora, hombres que se dicen de Iglesia desprecien su significado y se nieguen a usarla?"

Hoy en día son pocas las ocasiones en que podemos admirar a un sacerdote vistiendo su sotana. El uso de la sotana, una tradición que se remonta a tiempos antiquísimos, ha sido olvidado y a veces hasta despreciado en la Iglesia posconciliar. Pero esto no quiere decir que la sotana perdió su utilidad sino que la indisciplina y el relajamiento de las costumbres entre el clero en general es una triste realidad.

La sotana fue instituida por la Iglesia a fines del siglo V con el propósito de darle a sus sacerdotes un modo de vestir serio, simple y austero. Recogiendo esta tradición, el Código de Derecho Canónico impone el hábito eclesiástico a todos los sacerdotes (canon 136).

Contra la enseñanza perenne de la Iglesia está la opinión de círculos enemigos de la Tradición que tratan de hacernos creer que el hábito no hace al monje, que el sacerdocio se lleva dentro, que el vestir es lo de menos y que lo mismo se es sacerdote con sotana que de paisano.

Sin embargo, la experiencia demuestra todo lo contrario, porque cuando hace más de 1.500 años la Iglesia decidió legislar sobre este asunto fue porque era y sigue siendo importante, ya que ella no se preocupa de niñerías.

1º - La sotana es el recuerdo constante del sacerdote

Ciertamente que, una vez recibido el orden sacerdotal, no se olvida fácilmente. Pero nunca viene mal un recordatorio: algo visible, un símbolo constante, un despertador sin ruido, una señal o bandera. El que va de paisano es uno de tantos, el que va con sotana, no. Es un sacerdote y él es el primer persuadido. No puede permanecer neutral, el traje lo delata. O se hace un mártir o un traidor, si llega el caso. Lo que no puede es quedar en el anonimato, como un cualquiera. Y luego... ¡Tanto hablar de compromiso! No hay compromiso cuando exteriormente nada dice lo que se es. Cuando se desprecia el uniforme, se desprecia la categoría o clase que éste representa.

2º - La sotana facilita la presencia de lo sobrenatural en el mundo

No cabe duda que los símbolos nos rodean por todas partes: señales, banderas, insignias, uniformes... Uno de los que más influjo produce es el uniforme. Un policía, un guardián, no hace falta que actúe, detenga, ponga multas, etc. Su simple presencia influye en los demás: conforta, da seguridad, irrita o pone nervioso, según sean las intenciones y conducta de los ciudadanos.

Una sotana siempre suscita algo en los que nos rodean. Despierta el sentido de lo sobrenatural. No hace falta predicar, ni siquiera abrir los labios. Al que está a bien con Dios le da ánimo, al que tiene enredada la conciencia le avisa, al que vive apartado de Dios le produce remordimiento.

Las relaciones del alma con Dios no son exclusivas del templo. Mucha, muchísima gente no pisa la Iglesia. Para estas personas, ¿qué mejor forma de llevarles el mensaje de Cristo que dejándoles ver a un sacerdote consagrado vistiendo su sotana? Los fieles han levantando lamentaciones sobre la desacralización y sus devastadores efectos. Los modernistas claman contra el supuesto triunfalismo, se quitan los hábitos, rechazan la corona pontificia, las tradiciones de siempre y después se quejan de seminarios vacíos; de falta de vocaciones. Apagan el fuego y luego se quejan de frío. No hay que dudarlo: la desotanización lleva a la desacralización.

3º - La sotana es de gran utilidad para los fieles

El sacerdote lo es no sólo cuando está en el templo administrando los sacramentos, sino las veinticuatro horas del día. El sacerdocio no es una profesión, con un horario marcado: es una vida, una entrega total y sin reservas a Dios. El pueblo de Dios tiene derecho a que lo asista el sacerdote. Esto se les facilita si pueden reconocer al sacerdote de entre las demás personas, si éste lleva un signo externo. El que desea trabajar como sacerdote de Cristo debe poder ser identificado como tal para el beneficio de los fieles y el mejor desempeño de su misión.

4º - La sotana sirve para preservar de muchos peligros

¡A cuántas cosas se atreverán los clérigos y religiosos si no fuera por el hábito! Esta advertencia, que era sólo teórica cuando la escribía el ejemplar religioso P. Eduardo F. Regatillo, S. I., es demasiadas veces una terrible realidad.

Primero, fueron cosas de poco bulto: entrar en bares, sitios de recreo, alternar con seglares, pero poco a poco se ha ido cada vez a más.

Los modernistas quieren hacernos creer que la sotana es un obstáculo para que el mensaje de Cristo entre en el mundo. Pero al suprimirla, han desaparecido las credenciales y el mismo mensaje. De tal modo que ya algunos piensan que al primero que hay que salvar es al mismo sacerdote que se despojó de la sotana supuestamente para salvar a otros.

Hay que reconocer que la sotana fortalece la vocación y disminuye las ocasiones de pecar para el que la viste y los que lo rodean. De los miles que han abandonado el sacerdocio después del Concilio Vaticano II, prácticamente ninguno abandonó la sotana el día antes de irse: lo habían hecho ya mucho antes.

5º - La sotana supone una ayuda desinteresada a los demás

El pueblo cristiano ve en el sacerdote el hombre de Dios que no busca su bien particular sino el de sus feligreses. La gente abre de par en par las puertas del corazón para escuchar al padre que es común del pobre y del poderoso. Las puertas de las oficinas y de los despachos por altos que sean se abren ante las sotanas y los hábitos religiosos. ¿Quién le niega a una monjita el pan que pide para sus pobres o sus ancianitos? Todo esto viene tradicionalmente unido a unos hábitos. Este prestigio de la sotana se ha ido acumulando a base de tiempo, de sacrificios, de abnegación. Y ahora, ¿se desprenden de ella como si se tratara de un estorbo?

6º - La sotana impone la moderación en el vestir

La Iglesia preservó siempre a sus sacerdotes del vicio de aparentar más de lo que se es y de la ostentación dándoles un hábito sencillo en que no caben los lujos. La sotana es de una pieza (desde el cuello hasta los pies), de un color (negro) y de una forma (túnica). Los armiños y ornamentos ricos se dejan para el templo, pues esas distinciones no adornan a la persona sino al ministro de Dios para que dé realce a las ceremonias sagradas de la Iglesia.

Pero, vistiendo de paisano, le acosa al sacerdote la vanidad como a cualquier mortal: las marcas, calidades de telas, de tejidos, colores, etc. Ya no está todo tapado y justificado por el humilde sayal. Al ponerse al nivel del mundo, éste lo zarandeará, a merced de sus gustos y caprichos. Habrá de ir con la moda y su voz ya no se dejará oír como la del que clamaba en el desierto cubierto por el palio del profeta tejido con pelos de camello.

7º - La sotana es ejemplo de obediencia al espíritu y legislación de la Iglesia

Como uno que comparte el Santo Sacerdocio de Cristo, el sacerdote debe ser ejemplo de la humildad, la obediencia y la abnegación del Salvador. La sotana le ayuda a practicar la pobreza, la humildad en el vestuario, la obediencia a la disciplina de la Iglesia y el desprecio a las cosas del mundo. Vistiendo la sotana, difícilmente se olvidará el sacerdote de su papel importante y su misión sagrada o confundirá su traje y su vida con la del mundo.

Estas siete excelencias de la sotana podrán ser aumentadas con otras que le vengan a la mente a usted. Pero, sean las que sean, la sotana por siempre será el símbolo inconfundible del sacerdocio porque así la Iglesia, en su inmensa sabiduría, lo dispuso y ha dado maravillosos frutos a través de los siglos.

Nota:

Conviene recordar: Muchos sacerdotes y religiosos mártires han pagado con su sangre el odio a la fe y a la Iglesia desatado en las terribles persecuciones religiosas de los últimos siglos. Muchos fueron asesinados sencillamente por vestir la sotana. El sacerdote que viste su sotana es para todos un modelo de coherencia con los ideales que profesa, a la vez que honra el cargo que ocupa en la sociedad cristiana.

jueves, 1 de enero de 2009

MONS. GUIDO MARINI SOBRE LOS CAMBIOS EN LAS CELEBRACIONES LITÚRGICAS DEL PAPA


Gracias al blog "La Buardilla de Jerónimo" podemos publicar la traducción al español de la interesante entrevista a Monseñor Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, publicada por el diario italiano “Il Tempo”.


El Papa, desde la logia central de la Basílica Vaticana, el día de Navidad, con muceta y estola. Nada de capa pluvial, mitra o báculo, tratándose de una bendición solemne que no comporta un particular rito litúrgico. Muceta y estola solamente.

Así lo han seguido cientos de millones de personas de todas partes del mundo. ¿Una elección de sobriedad y sencillez? No, simplemente una búsqueda de orden, de limpieza, también en los ornamentos, en la era de la globalización mediática. Benedicto XVI presta atención también a estos particulares, atento a no generar confusiones, sobre todo a no diluir el misterio o la celebración de los sacramentos en la trituradora de imágenes. Pero es sobre la liturgia donde la atención papal es del todo particular. Bastaba seguir, apenas unas horas antes, el solemne rito de la Misa de la noche de Navidad para darse cuenta. La “Kalenda” al final de la vigilia y antes de la liturgia; los largos silencios; los fieles recibiendo la Comunión de rodillas; el crucifijo en el centro del altar y de los candeleros, bellos pero tal vez molestos para las tomas televisivas, el homenaje floral de los niños puesto al final de la Misa.

Y los cambios no terminan aquí. En esta delicada partida, tiene a su lado un monseñor joven (43 años) y “sutil” como Guido Marini, licenciado en derecho canónico. Desde hace catorce meses es el maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias. Ha sustituido al obispo Piero Marini, quien ha estado por años al lado de Juan Pablo II. Sacerdote genovés modesto, un poco tímido, pero con las ideas claras y lúcidas. Un hombre piadoso, dulce y con una sonrisa desarmante que lo hace inmediatamente simpático. Ésta es una de sus primeras e inusuales entrevistas.

Monseñor Guido Marini, ¿quiénes han sido sus maestros?
Cuando ingresé al seminario, era arzobispo el cardenal Giuseppe Siri. He sido ordenado sacerdote por el cardenal Canestri. Siete años como secretario de Canestri y siete con el cardenal Dionigi Tettamanzi. El cardenal Tarcisio Bertone me ha nombrado responsable de la oficina de las escuelas de la arquidiócesis, director espiritual en el seminario donde enseñaba derecho canónico. Luego canciller de la curia y prefecto responsable de la catedral. Con el cardenal Tettamanzi he dado mis primeros pasos como ceremoniero.

“Liturgia, culmen de la vida de la Iglesia, tiempo y lugar de relación profunda con Dios”, como dice Benedicto XVI. ¿De dónde le ha venido este amor por la Liturgia?
Ha sido un amor juvenil en el sentido de que mi vocación tiene sus raíces en la liturgia; el amor por el Señor ha sido también amor por la liturgia como lugar de encuentro con el Señor. En Génova siempre ha habido un importante movimiento litúrgico.

Supongo que ha sido el cardenal Tarcisio Bertone, convertido en Secretario de Estado de la Santa Sede, quien propuso su nombre a Benedicto XVI.
Sí, la propuesta me ha llegado por medio del cardenal Bertone. “El Papa – me dijo – está pensando en tu nombre”.

Con el Papa bávaro, ¿estamos presenciando una operación de restyling litúrgico o algo más profundo?
Es algo más profundo en la línea de la continuidad, no de la ruptura. Hay un desarrollo en el respeto de la tradición.

Desde que usted ha llegado, ha habido cambios o correcciones. Algunos imperceptibles, otros más notorios.
El cambio es diversificado. Uno ha sido la colocación del crucifijo en el centro del altar para indicar que el celebrante y la asamblea de los fieles no se miran sino que miran juntos al Señor que es el centro de su oración. El otro aspecto es la Comunión distribuida por el Santo Padre a los fieles en la boca y de rodillas. Esto es para poner en evidencia la dimensión del misterio, la presencia viva de Jesús en la Santísima Eucaristía. También la actitud y la postura son importantes porque ayudan a la adoración y a la devoción de los fieles.

El Papa Benedicto es el primer Papa que no tiene la tiara en su escudo. Ha cambiado el palio de su inicio de ministerio apostólico y ha abandonado el característico báculo, del artista Scorzelli, donado por los milaneses a Pablo VI. Ese báculo en forma de cruz había sido usado también por el Papa Luciani y por Juan Pablo II. Papa Ratzinger ha elegido una férula. Una simple cruz.
Como usted dice, el báculo papal es la férula, la cruz sin el Crucificado, dándole un uso regular y habitual, y no sólo extraordinario. Junto a estas consideraciones, se ha impuesto una cuestión práctica, un báculo más ligero, y lo hemos encontrado en la sacristía papal.

Ya hemos mencionado la introducción del silencio en la Misa. En Roma, en el centro de la cristiandad, las liturgias se muestran en su espléndida solemnidad. Y la lengua de Cicerón, el latín, despunta sobre todas. Se piensa en anticipar el signo de la paz y en un saludo final distinto por parte del celebrante. La intención es recuperar plenamente el carácter no arbitrario del culto. La creatividad y espontaneidad como una amenaza...
No sería tan drástico y ni siquiera me gusta la expresión, usada por algunos, de “saneamiento litúrgico”. Es un desarrollo que valoriza ulteriormente lo que ha hecho ilustremente y por tantos años, como maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, mi predecesor, el obispo Piero Marini. Las cuestiones que usted menciona acerca del cambio del signo de la paz y otros asuntos no le competen a mi oficio sino a la Congregación para el Culto Divino y al nuevo prefecto, el cardenal Antonio Cañizares. Yo tengo el deber de esforzarme para que se realice, de un modo ejemplar, la unidad y la catolicidad de todos aquellos que participan en las celebraciones de la Santa Misa papal.

¿Cuándo veremos al Papa Benedicto celebrar la Misa en latín, según el rito romano extraordinario, el de San Pío V? El motu proprio, personalmente, lo he interpretado como un acto de liberalidad, de apertura, y no de cierre.
No lo sé. Muchos fieles se han servido de esta posibilidad. Decidirá el Papa, si lo cree oportuno.

En la Exhortación Apostólica Post-sinodal sobre la Liturgia, Joseph Ratzinger se ha detenido en muchos aspectos. Incluso ha propuesto que las iglesias estén dirigidas hacia Oriente, hacia la ciudad santa de Jerusalén. El Papa, un año atrás, ha celebrado la Misa en la Capilla Sixtina, de espaldas al pueblo. ¿Quién lo ha propuesto?
Lo he propuesto yo. La Capilla Sixtina es un cofre de tesoros. Parecía forzado alterar la belleza, construyendo un palco artificial, postizo. En el rito ordinario, éste celebrar “de espaldas al pueblo” es una modalidad prevista. Pero lo subrayo: no se da las espaldas a los fieles sino que celebrante y fieles se dirigen juntos hacia el único punto que importa que es el crucifijo.

“El Papa viste Cristo, no Prada” se ha leído en L’Osservatore Romano. El look de Benedicto XVI impresiona e intriga. Ornamentos, mitras, cruces pectorales, cátedras en las que se sienta, mucetas y estolas. Estamos frente a un Papa elegante. ¿Es una invención periodística?
Decir “elegante”, en el lenguaje de hoy, parecería significar un Papa que ama los aspectos exteriores y mundanos. Un ojo atento advierte que hay una búsqueda que une tradición y modernidad. No es la lógica de un inaceptable retorno al pasado sino un reequilibrio entre pasado y presente. Es la búsqueda, si se quiere, de la belleza y la armonía que son revelación del misterio de Dios.

¿Qué cosas veremos en Camerún y Angola? Las liturgias africanas son pintorescas, populares, hay allí una totalidad que se expresa incluso con la danza, los tambores. Usted será puesto a prueba...
(Ríe). Recién ahora estamos preparando el viaje. Buscaremos poner juntamente lo que vale para todos con las tradiciones locales. Con su sola presencia, el Papa refiere a la Iglesia una, santa, católica. Encontraremos la síntesis entre lo que une a la Iglesia en el rito romano y los aspectos típicos, las sensibilidades culturales. Inculturación de la fe y de la liturgia, y dimensión universal.

La liturgia es un sedimento, un patrimonio milenario. El Misal está entretejido de citas de la Biblia y de los Padres de la Iglesia de Oriente y de Occidente. Salmos responsoriales, oraciones o colectas, el sacramentario que es la parte central de la Misa. Es un patrimonio inviolable. ¿Usted consulta al Papa cada vez que hay una celebración? ¿Qué tipo de comunicación hay?
Muy sencillo. El Papa es consultado en las cosas relevantes y antes de una celebración tiene todos los textos. Por lo general, le enviamos notas escritas y él responde por escrito, de su puño.

Usted está haciendo una experiencia fuerte y extraordinaria. ¿Hay episodios que lo han tocado?
Sí, es una experiencia fuerte. Me ha impresionado el viaje del Papa a Estados Unidos. Siendo mi primer viaje internacional con el Santo Padre, estaba el sabor de la novedad. Un viaje emocionante por el afecto y la calidez, por el clima espiritual. Y me ha impresionado la entrega del palio a los metropolitanos, en junio. Un arzobispo metropolitano, de rodillas, se ha dirigido así al Papa: “Padre Santo, vengo de una diócesis en la que mi predecesor ha sufrido el martirio por la fe. Rece por mí para que también yo pueda ser un mártir”. He comprendido aún más qué significa ser Iglesia.

¿Hay gran sintonía, feeling, entre usted y el Papa?
De mi parte es absoluta.

Usted que tiene la suerte de estar cerca de él, ¿cómo definiría al Papa Benedicto XVI?
Combina una excepcional altura intelectual con una grandísima sencillez y dulzura. Es un trato característico de su figura espiritual y humana. Es una realidad que compruebo y toco con la mano. El hecho de estar cerca del Papa, de este Papa, es una gran gracia para mi sacerdocio.