sábado, 30 de mayo de 2009

SAN FERNANDO: ORA PRO NOBIS


Modelo de gobernante y cristiano piadoso, generoso, humilde, mortificado, dado a la oración. Conquistó Andalucía para la fe. Emprendió la construcción de la catedral de Burgos y fundó la Universidad de Salamanca. Protegió a las comunidades religiosas y se esforzó para que los soldados del ejército fueran educados en la fe.
Sus enfrentamientos tenían como fin liberar a España del dominio árabe y su mayor penitencia consistió en sufrir 24 años de incesante guerra por defender la Patria y la Religión. Propagaba su devoción a la Santísima Virgen y en las batallas llevaba junto a él una imagen de Nuestra Señora.
Iniciando el proceso de canonización y probando el culto inmemorial, fue elevado a la gloria de los altares el 4 de febrero de 1671. Sus restos se encuentran sepultados en la capilla de la Catedral de Sevilla.
SAN FERNANDO, REY DE ESPAÑA: ORA PRO NOBIS

jueves, 28 de mayo de 2009

EL HUMO DE SATANÁS HA INVADIDO OTRAS ESTANCIAS


A continuación les ofrecemos parte de una interesante entrevista realizada a el exorcista P. Gabriele Amorth y publicada en "Il Tempo" de Roma el pasado 26 de Mayo.

En 1972 Pablo VI afirmó que “a través de alguna fisura el humo de Satanás ha entrado a la Iglesia”. El 15 de noviembre del mismo año dedicó un discurso entero al demonio. La intervención del Papa causó conmoción.

¿Ese humo se ha disipado o ha invadido otras estancias?

Ha invadido otras estancias.

¿A qué se refiere?

A la ignorancia absoluta de sacerdotes y obispos sobre esta temática por lo cual sucede que, cuando una persona se dirige a su obispo para ser ayudado, es echado puerta afuera. Son varios los exorcistas con crísis de identidad que mandan a todos a los psiquiatras.

¿Sin embargo, los casos de posesión aumentan y el clero parece cada vez menos preparado?

Así es. Cuando una persona viene a mi y expresa sus disturbios y le digo que si va a Misa, si ora. Por lo general las respuestas son negativas. Nada de Misa, nada de sacramentos, matrimonios desbaratados.

P. Amorth Ud. siempre ha sido crítico con el nuevo Ritual de exorcismos. ¿Lo es todavía?

Lo soy todavía porque no se ha hecho ningún cambio. A excepción de un cambio: en el nuevo Ritual se prohibía hacer los exorcismos en caso de maleficios, los cuales son el noventa por ciento. Lo que significaba impedir a los exorcistas hacer su trabajo.

El cambio se ha hecho por una intervención del entonces cardenal Joseph Ratzinger.

Ratzinger me consultó tres veces. Por mi parte uso el Ritual anterior y me siento en perfecta regla.

sábado, 23 de mayo de 2009

LAS PRECES LEONINAS


Por el interés suscitado sobre este tema entre muchos de nuestros lectores y en muchos casos también por el desconocimiento, nos ha parecido conveniente reproducir el siguiente artículo publicado por Roma Aeterna.

No se puede negar que, a pesar de la firme voluntad del Papa de poner orden en lo que a la Sagrada Liturgia en el ámbito latino se refiere (secundado por la Congregación para el Culto Divino y la Pontificia Comisión Ecclesia Dei), reina aún la confusión en este campo. Décadas de experimentaciones, extralimitaciones y abusos desgraciadamente no se pueden borrar de un plumazo, ya que han creado atavismos y formas mentales que hacen olvidar que el culto público debido a Dios es obra de Cristo y de la Iglesia (como enseñó Pío XII) y no está sujeto al capricho personal de nadie, aunque se trate de obispo o aun cardenal. Hoy en día, a pesar de que la época que podríamos llamar “salvaje” de las celebraciones litúrgicas felizmente ya ha pasado, quedan no obstante resabios de rebeldía y, sobre todo, una cierta tendencia a decidir sobre elementos de los sagrados ritos que no son ad libitum, sino que están perfectamente reglamentados. Y esto se ha llegado a contagiar incluso inconscientemente a no pocos de quienes se acogen a los libros litúrgicos del usus antiquior del rito romano, como se ve en la difundida práctica de omitir completamente, al final de las misas rezadas, las preces leoninas, que, sin embargo, continúan estando vigentes con toda fuerza de obligatoriedad.

Como se recordará, el sacerdote, después del último evangelio desciende al plano del altar y se arrodilla para recitar tres avemarías, una salve con versículo y oración, el exorcismo corto de San Miguel y tres jaculatorias al Sagrado Corazón de Jesús. Tras lo cual se levanta, sube a la predela del altar para tomar el cáliz y retirarse hacia la sacristía. Pues bien, en varios lugares en los que se sigue la liturgia romana extraordinaria hemos podido comprobar cómo sacerdotes, por otra parte buenos y observantes, acaban la misa con el último evangelio y, todo lo más, se marchan al son de alguna antífona mariana o algún otro motete o cántico. Y no se trata de misas solemnes o cantadas, de misas conventuales o de circunstancia, en cuyo caso naturalmente se omiten las preces leoninas a tenor de la norma vigente. Hablamos de misas cotidianas, simplemente rezadas, las que antes se llamaban misas “privadas” (por razón de la solemnidad, no porque la misa sea un acto privado, que no lo es nunca). Aquí nos hallamos frente a un claro abuso, cometido probablemente por inadvertencia o por ignorancia y hasta conscientemente pero en buena fe.

Digámoslo claro: las preces leoninas no han sido suprimidas y continúan perfectamente vigentes a estar a la edición del Misal Romano de 1962, que se rige por el código de rúbricas de 1960 y los decretos complementarios de la entonces Sagrada Congregación de Ritos. Por lo que concretamente respecta a aquéllas, la última disposición que sirve de referente es el decreto de este dicasterio que lleva fecha del 9 de marzo de 1960. En él se disponen dos cosas: a) que las preces leoninas pueden suprimirse en las misas denominadas “dialogadas”, y b) que pueden recitarse en lengua vernácula. De todos modos, esto ha de interpretarse como una concesión y no como un mandato, ya que el texto del decreto dice “possunt” y no “debent”. Es decir, queda salva la posibilidad de seguir recitando las preces leoninas incluso en las misas dialogadas y en latín. En cualquier caso, las preces leoninas, aunque en un ámbito quizás más restringido que antes, siguen estando en vigor y son obligatorias, y nada excusa su omisión fuera de los casos permitidos por la legislación litúrgica. A nuestro modesto entender, no sólo son obligatorias, sino muy convenientes, especialmente en estos tiempos de sorda persecución contra la Iglesia y de encarnizamiento contra la persona del Santo Padre felizmente reinante.


Reflexionemos un momento en el hecho de que las preces leoninas fueron instituidas en circunstancias muy parecidas a las que nos está tocando vivir. En 1859, el beato Pío IX dispuso que todos los sacerdotes en el territorio de los Estados Pontificios rezaran de rodillas, inmediatamente después de la misa y juntamente con el pueblo, tres avemarías y una salve seguidas de una oración pidiendo la intercesión de los santos para conjurar los graves peligros que amenazaban el poder temporal de la Iglesia por obra de los sectarios. Éstos, no se olvide, llevaban a cabo una campaña de desprestigio y de odio contra el papa Mastai, semejante a la que hoy se desarrolla contra Benedicto XVI (el nivel de inquina contra el beato Pío IX era tal que durante sus funerales se llegó a pretender lanzar al Tíber el féretro con sus restos mortales, lo cual fue evitado a duras penas). Las preces ordenadas por aquél continuaron rezándose aún después de la caída de Roma y la expoliación sardo-piamontesa, pues el nuevo régimen emprendió una política anticlerical (con desamortización incluida). En 1884, León XIII renovó el mandato de rezar las oraciones de su predecesor y las extendió a todo el mundo para obtener la libertad de la Iglesia en Alemania, perseguida por Bismarck y su Kulturkampf. Después de la pacificación con el Reich, el mismo papa ordenó tres años más tarde que las preces pianas se rezaran por la conversión de los pecadores, pero modificó la oración después de la salve y añadió otra en forma de exorcismo dirigida a San Miguel Arcángel. Desde entonces pasaron a llamarse preces leoninas. En 1904, san Pío X añadió la triple invocación al Sagrado Corazón de Jesús. Finalmente, Pío XI -que había presenciado de cerca los horrores del comunismo cuando, antes de ser papa, fue nuncio en Polonia- estableció que las preces leoninas se ofrecieran por la conversión de Rusia.

Hay que decir que estas plegarias tan útiles no son propiamente litúrgicas, debiendo ser consideradas como un ejercicio de devoción privada (de ahí que se omitan en las misas que revisten solemnidad). Por eso se las ha querido eliminar en más de una ocasión de la recitación pública. Según refiere el P. Jungmann en su clásico libro El Sacrificio de la Misa (Missarum Sollemnia), en una sesión de la Sagrada Congregación de Ritos que tuvo lugar en 1928 se planteó su supresión y cuando ya todos estaban de acuerdo en ello, se levantó un anciano cardenal que peroró a favor de esas preces aduciendo que León XIII le había confiado que quería contrarrestar con ellas a la Francmasonería (cuyas intrigas contra la Iglesia había denunciado en su encíclica Humanum genus de 1884). Este argumento convenció a los asistentes a la sesión, que decidieron mantenerlas después de todo. Testigo de la escena fue el reverendo Franz Brehm, de la importante editorial litúrgica Pustet de Ratisbona, que fue quien se la contó al P. Jungmann. Dado que las circunstancias de entonces no han cambiado sino que, al contrario, han empeorado debido a la laicización y apostasía contemporáneas, no vemos por qué justo ahora pueda considerarse que las preces leoninas son inútiles.

Sí quizás podría modificarse la postura del sacerdote que las dice, ya que no se comprende bien por qué ha de arrodillarse con todos los ornamentos de sacrificador habiendo acabado la misa para recitar unas oraciones no litúrgicas. Sería conveniente que pudiera pronunciarlas de pie, aunque el resto de la asistencia continúe estando de rodillas. Pero hoy por hoy está mandada otra cosa y a ello hemos de atenernos hasta que la autoridad competente en materia litúrgica disponga otra cosa. No podemos criticar con autoridad moral las desviaciones en el culto de aquellos que reivindicaban -y persisten en reivindicar- “libertad”, “originalidad”, “creatividad”, “espontaneidad”, y han hecho mangas y capirotes de la acción sagrada, si caemos en la misma desobediencia a las rúbricas (aunque sea por buena voluntad) y comenzamos a suprimir cosas que nos parecen superfluas u obsoletas. Así comenzó la revolución litúrgica. Sigamos más bien el ejemplo de Santa Teresa, la cual decía que “habría dado la vida por la menor de las rúbricas” con lo cual expresaba un auténtico amor a lo que es en el fondo la liturgia: obra de Dios.




Decreto de la S. Congregación de Ritos
sobre las preces leoninas


Han preguntado algunos Ordinarios de lugar a la Sagrada Congregación de Ritos si el Decreto núm. 4.305, de 20 de junio de 1913, que permite que puedan omitirse las preces al fin de la Misa, cuando la misa se celebra “con alguna solemnidad”, puede extenderse también a las misas dichas “dialogadas”, que se tienen según la Instrucción de la S. Congregación de Ritos de 3 de septiembre de 1958, núm. 31.

Y la S. Congregación de Ritos, oído el parecer de la Comisión Litúrgica, ha juzgado que debe contestarse:

Affirmative et ad mentem.

La mente es: que las llamadas “Preces Leoninas” pueden omitirse:

1.- Cuando se celebra la Misa de Desposorios, o con ocasión de primera Comunión, Comunión general, sagrada Confirmación, Ordenación sagrada o Profesión religiosa.

2.- Cuando se siga inmediata y legítimamente alguna otra función o ejercicio piadoso.

3.- Cuando se tenga homilía en medio de la Misa.

4.- Cuando se celebra Misa dialogada, pero sólo en los domingos y días de fiesta.

5.- Además, los Ordinarios de lugar pueden permitir que dichas preces se digan en lengua vernácula, según texto aprobado por ellos.

Habiendo manifestado el infrascrito Cardenal Prefecto de la S. Congregación de Ritos todas estas cosas a nuestro Santísimo Señor Juan Papa XXIII, Su Santidad se ha dignado benignamente aprobar y confirmar la respuesta de la misma Sagrada Congregación. Sin que obste nada en contrario.

Día 9 de marzo de 1960.

L+S


C. Cardenal Cicognani, Prefecto

Enrico Dante, Secretario

martes, 12 de mayo de 2009

MONSEÑOR RICARDO EZZATI Y LA SANTA MISA TRADICIONAL EN CHILE


Gracias a nuestros amigos de "Devoción Católica" les informamos con gran alegría de la aplicacion del Motu Proprio "Summorum Pontificum" en La Santísima Concepción(Chile).
Monseñor Ricardo Ezzatti Andrello, Arzobispo de La Santísima Concepción, de acuerdo con las estipulaciones que nuestro Santo Padre Benedicto XVI decretó en el Motu Proprio “Summorum Pontificum”, ha decidido que se celebre la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano en la diócesis de La Santísima Concepción, para el grupo estable de fieles allí existente. La celebración ha sido prevista inicialmente para el último domingo de cada mes en la capilla Santa María Reina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.
La primera celebración ya tuvo lugar el pasado domingo 26 de abril y fue oficiada por el Padre Cecilio de Miguel Medina, capellán de la Universidad y contó con una considerable asistencia y activa participación de fieles.

jueves, 7 de mayo de 2009

NUEVO FORO SOBRE LA LITURGIA TRADICIONAL


Con gran alegría informamos a todos ustedes, lectores y amigos, de la creación hace pocas semanas de un nuevo foro en internet sobre la liturgia tradicional católica.
El nuevo foro se llama "Ceremonia y rúbrica de la Iglesia española" y ha nacido con el objetivo de recuperar y dar a conocer las viejas tradiciones y usos de la liturgia tradicional católica en España y el mundo hispano.
Animamos a todo el que esté interesado en participar, lo haga pinchando en el siguiente enlace:
"Ceremonia y rúbrica de la Iglesia española"

martes, 5 de mayo de 2009

LA REFORMA LITÚRGICA DE BENEDICTO XVI


Nos complace poder informar a todos nuestros lectores y amigos de la presentación del libro "LA REFORMA DE BENEDICTO XVI. La liturgia entre la innovación y la tradición" que, Dios mediante, se llevará a cabo el próximo jueves 7 de mayo a las 12:00 h. en el Seminario Mayor de Toledo y correrá a cargo del canónigo Olazábal, superior del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote en España.
Con prólogo del Cardenal Cañizares, el autor del libro es Monseñor Nicola Bux y está editado por Ciudadela en colaboración con el Intituto Cristo Rey Sumo Sacerdote.
Puede leer el texto íntegro del prólogo pinchando en el siguiente enlace:
http://www.cristorey.eu/Prologo%20Cardenal%20Canizares.pdf

sábado, 2 de mayo de 2009