lunes, 31 de agosto de 2009

EJERCICIOS ESPIRITUALES PARA VARONES

Como viene siendo habitual todos los años y desde hace ya más de un lustro, el Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote organiza una tanda de ejercicios espirituales para varones que se celebrarán del 9 al 12 de octubre próximos y estarán dirigidos por el Superior del Instituto en España, el canónigo P. Raúl Olazábal.
Para cualquier consulta, información e inscripción pueden ponerse en contacto en los siguientes números de teléfono o si lo desean mediante correo electrónico: 91 361 5313 y 659538402 cgo.olazabal@icrsp.org

jueves, 27 de agosto de 2009

PROGRAMA COMPLETO DEL CURSO PARA APRENDER A CELEBRAR LA SANTA MISA POR SU FORMA EXTRAORDINARIA O TRADICIONAL

Desde hace varias semanas venimos informando a todos nuestros lectores del nuevo curso para aprender a celebrar la Santa Misa por su Forma Extraordinaria o Tradicional y que organizado por el Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote se llevará a cabo, Dios mediante, entre los próximos días 7 y 11 de septiembre de 2009, en el convento de los Carmelitas de Toledo.
A continuación ofrecemos a todos aquellos interesados el programa completo del curso.

Lunes 7 de Septiembre de 2009
Inscripciones
14hs Comida
15,30hs Misa Rezada: introducción
16,45hs Canto gregoriano: ensayo Completas
17,30hs Misa Rezada: hasta Evangelio
19hs Tiempo para la oración o celebración de la Santa Misa
21hs Cena. Tertulia libre
Presentación de materiales y publicaciones
22,30hs Completas

Martes 8 de Septiembre de 2009
Celebraciones privadas de la Santa Misa
9hs Desayuno
9,30hs Misa Rezada: desde el Evangelio hasta el Canon
10,45hs Canto gregoriano: Oraciones y Prefacio
11,30hs Misa Rezada: desde el Canon hasta el final
12,30hs Misas secas
14hs Comida
16hs Latín, pronunciación
16,30 hs Misas secas con tutores
18,30hs Canto gregoriano: Entonaciones Gloria
19hs Tiempo para la oración y celebración de la Santa Misa
21hs Cena. Tertulia
22,30hs Completas

Miércoles, 9 de Septiembre de 2009
Celebraciones privadas de la Santa Misa
9hs Desayuno
9,30hs Conferencia del Lic. P. Gabriel Díaz Patri: La concepción litúrgica de Benedicto XVI ¿Un anacronismo?
11hs Conferencia del Lic. P. Gabriel Díaz Patri El desarrollo del Misal romano a través de los siglos.
12,30 hs Conferencia: Liturgia y modernidad
14hs Comida
16hs Introducción al manejo del Breviario.
16,30hs Peculiaridades de la Misa de difuntos
17,30hs Conferencia del Lic. P. Gabriel Díaz Patri: Doctrina y espiritualidad del Misal Romano en la perspectiva de una "Reforma de la reforma".
19hs Tiempo para la oración y celebración de la Santa Misa
21hs Cena. Tertulia
22,30hs Completas

Jueves 10 de Septiembre de 2009
Celebraciones privadas de la Santa Misa
9hs Desayuno
9,30hs Misas secas con tutores
12hs Canto gregoriano
12,30hs Misa Cantada
14hs Comida
16hs Misa Solemne: Subdiácono
16,45hs Misa Solemne: Diácono
18hs Misa Solemne: Celebrante
19hs Tiempo para la oración y celebración de la Santa Misa
21hs Cena. Tertulia
22,30hs Completas

Viernes, 11 de Septiembre de 2009
Celebraciones privadas de la Santa Misa
9h Desayuno
9h30 Preparación para la Santa Misa Solemne
11hs Santa Misa Solemne
12h30 Conclusión y clausura

miércoles, 26 de agosto de 2009

CARDENAL CIPRIANI: "RECUPEREMOS EL AMOR A LA EUCARISTÍA"

El Arzobispo de Lima(Perú), cardenal Cipriani, invocó a los fieles a practicar una urbanidad eucarística, consistente en la buena educación de la piedad, respeto y adoración al Cuerpo de Cristo.

Esta exhortación la realizó en la misa dominical que celebró en la Basílica Catedral de Lima, el pasado domingo 23 de agosto.
"Recuperemos ese amor a la Eucaristía, recibiendo a Jesús con el cuerpo y el alma limpios, en gracia de Dios. Que se utilice esa pequeña bandeja de comunión, para que en el caso de que una partecita de la Hostia se desprenda, no caiga al suelo. Por eso, esta urbanidad, que debemos enseñarla desde los niños hasta los más ancianos", exhortó durante su homilía.
Asimismo, el Arzobispo de Lima recordó que la Iglesia universal enseña que la comunión Eucarística se recibe en la boca, y de una manera extraordinaria -con permiso del Obispo- en la mano.
"La comunión Eucarística se recibe en la boca para evitar el uso de la mano sucia en contacto con el Cuerpo de Cristo. En esta arquidiócesis todavía hay permiso para recibir el Cuerpo de Cristo en la mano. Digo todavía, porque cada vez más le pido a los sacerdotes y religiosos que ese respeto visible al Cuerpo de Cristo se manifieste y que no esté entregándose el Cuerpo de Cristo como quien reparte unos papeles", mencionó.
También recordó que la forma correcta de recibir a Jesús en la Eucaristía requiere de una preparación personal para estar en gracia. Y al momento de recibirlo, mostrar una señal visible de respeto, que puede ser la inclinación de la cabeza, y mucho más recomendable, recibir la Santa Eucaristía de rodillas.

Finalmente llamó a imitar al Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, como ejemplo en el amor a Dios en la Eucaristía.
"Hay que tener esa buena educación del Cuerpo de Cristo. Abramos con confianza el corazón a Cristo, dejemos que nos conquiste. Como decía el Santo Cura de Ars: nuestra única felicidad en esta tierra consiste en amar a Dios y saber que él nos ama. Que la Virgen María con su humildad nos enseñe a ser más respetuoso cuando nos acerquemos a recibir el Cuerpo de Cristo", culminó.

sábado, 22 de agosto de 2009

MONSEÑOR DOMENICO BARTOLUCCI: "DESDE MI ORDENACIÓN SACERDOTAL HE CELEBRADO ININTERRUMPIDAMENTE EL RITO ANTIGUO DE LA SANTA MISA"

Una vez más, gracias a la traducción de La Buhardilla de Jerónimo, les ofrecemos una valiosa e interesantísima entrevista realizada a Monseñor Domenico Bartolucci, de 92 años, nombrado por Pío XII Maestro "ad vitam" de la Capilla Sixtina pero alejado del cargo en 1997, debido a la intervención de Mons. Piero Marini, una medida que fue vigorosamente rechazada por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger.

Maestro, la reciente publicación del Motu Proprio “Summorum Pontificum” ha traído un soplo de aire fresco en el desolador panorama litúrgico que nos rodea; también usted puede ahora, por lo tanto, celebrar la “Misa de siempre”.

Pero, a decir verdad, yo siempre la he celebrado ininterrumpidamente, a partir de mi ordenación… tendría dificultad, en cambio, no habiéndola dicho nunca, en celebrar la Misa del rito moderno.

¿Nunca abolida, entonces?

Son las palabras del Santo Padre, aún si algunos fingen no entenderlas y si muchos en el pasado han sostenido lo contrario.

Maestro, será necesario conceder a los denigradores de la Misa antigua que esta última no es “participada”…

¡No digamos disparates! He conocido la participación de los tiempos antiguos tanto en Roma, en la Basílica, como en el mundo, como aquí abajo en el Mugello, en esta parroquia de este bello pueblo, un templo poblado de gente llena de fe y de piedad. El Domingo, en las vísperas, el sacerdote habría podido limitarse a entonar el “Deus in adiutorium meum intende” y luego ponerse a dormir sobre el asiento… los campesinos habrían continuado solos y los jefes de familia habrían pensado en entonar las antífonas.

¿Una velada polémica, Maestro, respecto al actual estilo litúrgico?

Yo no sé si, ¡ay de mí!, han estado en un funeral: “aleluya”, aplausos, frases risueñas, uno se pregunta si esta gente leyó alguna vez el Evangelio; Nuestro Señor mismo lloró sobre Lázaro y su muerte. Aquí, con este sentimentalismo insípido, no se respeta ni siquiera el dolor de una madre. Yo les habría mostrado cómo asistía al pueblo a una Misa de difuntos, con qué compunción y devoción se entonaba aquel magnífico y tremendo “Dies Irae”.

¿La reforma no ha sido hecha por gente consciente y doctrinalmente formada?

Discúlpeme, pero la reforma ha sido hecha por gente árida, se lo repito, árida. Y yo los he conocido. En cuanto a la doctrina, el Cardenal Ferdinando Antonelli, de venerada memoria, solía decir a menudo: ¿“qué hacemos liturgistas que no conocen la teología?”.

Estamos de acuerdo con usted, Monseñor, pero es cierto también que la gente no entendía…
Queridísimos amigos, ¿han leído alguna vez a San Pablo: “no importa saber más allá de lo necesario”, “es necesario amar el conocimiento ‘ad sobrietatem’”. De aquí a algunos años se intentará entender la transubstanciación como se explica un teorema de matemática. ¡Pero si ni siquiera el sacerdote puede comprender hasta el fondo tal misterio!

¿Pero cómo se llegó, entonces, a esta distorsión de la liturgia?

Fue una moda, todos hablaban, todos “renovaban”, todos pontificaban, en la estela del sentimentalismo, de reformas. Y las voces que se levantaban en defensa de la Tradición bimilenaria de la Iglesia eran hábilmente calladas. Se inventó una especie de “liturgia del pueblo”… cuando escuchaba estas frases, me venían en mente las palabras de mi profesor del seminario que decía: “la liturgia es del clero para el pueblo”, ella desciende de Dios y no sale desde abajo. Debo reconocer, sin embargo, que aquel aire hediondo se ha hecho menos denso. Las jóvenes generaciones de sacerdotes son, tal vez, mejores que las que las han precedido, no tienen los furores ideológicos dominados por un modernismo iconoclasta, están llenos de buenos sentimientos pero les falta formación.

¿Qué quiere decir, Maestro, con que “les falta formación”?

¡Quiero decir que queremos los seminarios! Hablo de aquellas estructuras que la sabiduría de la Iglesia había cincelado elegantemente durante los siglos. No se da cuenta de la importancia del seminario: una liturgia vivida, los momentos del año son vividos “socialmente” con los hermanos… el Adviento, la Cuaresma, las grandes fiestas que siguen a la Pascua. Todo esto educa, ¡y no se imagina cuánto! Una retórica tonta dio la imagen de que el seminario arruina al sacerdote, de que los seminaristas, alejados del mundo, permanecen encerrados en sí mismos y distantes de la gente. Todas fantasías para disipar una riqueza formativa plurisecular y para remplazarla luego con nada.

Retornando a la crisis de la Iglesia y al cierre de muchos seminarios, ¿Usted es partidario de un retorno a la continuidad de la Tradición?

Mire, defender el rito antiguo no es ser del pasado sino ser “de siempre”. Vea, se comete un error cuando a la misa tradicional se la llama “Misa de San Pío V” o “Tridentina”, como si fuese la Misa de una época particular: es nuestra Misa, la romana, es universal en los tiempos y en los lugares, una única lengua desde la Oceanía hasta el Ártico.
Por lo que respecta a la continuidad en los tiempos, quisiera contarles un episodio. Una vez estábamos reunidos en compañía de un Obispo, cuyo nombre no recuerdo, en una pequeña iglesia del Mugello, y llegó la noticia de la repentina muerte de un hermano nuestro, propusimos celebrar enseguida una Misa pero nos dimos cuenta de que sólo había misales antiguos. El Obispo rechazó categóricamente celebrar. No lo olvidaré nunca y reitero que la continuidad de la liturgia implica que, salvo minucias, se pueda celebrar hoy con aquel viejo misal polvoriento tomado de un estante y que hace cuatro siglos sirvió a un predecesor mío en el sacerdocio.

Monseñor, se habla de una “reforma de la reforma” que debería limar las deformaciones que vienen de los años sesenta...

La cuestión es bastante compleja. Que el nuevo rito tenga deficiencias es ya una evidencia para todos y el Papa ha dicho y escrito varias veces que debería “mirar al antiguo”; sin embargo, Dios nos guarde de la tentación de los líos híbridos; la Liturgia, con la “ele” mayúscula, es la que nos viene de los siglos, ella es la referencia, no se la debe corromper con compromisos “a Dio spiacenti e a l’inimici sui” [que desagradan a Dios y a sus enemigos].

¿Qué quiere decir, Maestro?

Tomemos, como ejemplo, las innovaciones de los años sesenta. Algunas “canciones populares” beat y horribles y tan de moda en las iglesias en el ’68, hoy ya son trozos de arqueología; cuando se renuncia a la perennidad de la tradición para hundirse en el tiempo, se está condenado al cambiar de las modas. Me viene a la mente la Reforma de Semana Santa de los años cincuenta, hecha con una cierta prisa bajo un Pío XII ya cansado. Y bien, sólo algunos años después, bajo el pontificado de Juan XXIII (quien, más allá de lo que se diga, en liturgia era de un tradicionalismo convencido y conmovedor), me llegó una llamada de Mons. Dante, ceremoniero del Papa, que me pedía preparar el “Vexilla Regis” para la inminente celebración del Viernes Santo. Respondí: “pero lo han abolido”. Se me respondió: “el Papa lo quiere”. En pocas horas, organicé las repeticiones de canto y, con gran alegría, cantamos de nuevo lo que la Iglesia había cantado por siglos en aquel día. ¡Todo esto para decir que, cuando se hacen desgarros en el tejido litúrgico, esos agujeros son difíciles de cubrir y se ven! Nuestra liturgia plurisecular debemos contemplarla con veneración y recordar que, en el afán de “mejorarla”, corremos el riesgo de hacerle sólo daños.

Maestro, ¿qué papel tuvo la música en este proceso?

Tuvo un rol importante por varias razones. El melindroso cecilianismo, al cual ciertamente Perosi no fue ajeno, introdujo con sus aires pegadizos un sentimentalismo romántico nuevo, que nada tenía que ver con aquella densidad elocuente y sólida de Palestrina. Ciertas extravagancias de Solesmes habían cultivado un gregoriano susurrado, fruto también de aquella pseudo restauración medievalizante que tanta suerte tuvo en el siglo XIX.
Cundía la idea de la oportunidad de una recuperación arqueológica, tanto en música como en liturgia, de un pasado lejano del cual nos separaban los así llamados “siglos oscuros” del Concilio de Trento… Arqueologismo, en resumen, que no tiene nada que ver con la Tradición y que quiere restaurar lo que tal vez nunca ha existido. Un poco como ciertas iglesias restauradas en estilo “pseudo-románico” por Viollet-le-Duc.
Por lo tanto, entre un arqueologismo que quería remitirse al pasado apostólico, prescindiendo de los siglos que nos separan de ellos, y un romanticismo sentimental, que desprecia la teología y la doctrina en una exaltación del “estado de ánimo”, se preparó el terreno para aquella actitud de suficiencia respecto a lo que la Iglesia y nuestros Padres nos habían transmitido.

¿Qué quiere decir, Monseñor, cuando en el ámbito musical ataca a Solesmes?

Quiero decir que el canto gregoriano es modal, no tonal; es libre, no ritmado, no es “uno, dos tres, uno dos tres”; no se debía despreciar el modo de cantar de nuestras catedrales para sustituirlo con un susurro pseudo-monástico y afectado. No se interpreta un canto del Medioevo con teorías de hoy sino que se lo toma como ha llegado hasta nosotros; además, el gregoriano sabía ser también canto de pueblo, cantando con fuerza nuestro pueblo expresaba su fe. Esto Solesmes no lo entendió, pero todo esto sea dicho reconociendo el gran y sabio trabajo filológico que hizo con el estudio de los manuscritos antiguos.

Maestro, ¿en qué punto estamos, entonces, de la restauración de la música sagrada y de la liturgia?

No niego que haya algunos signos de restablecimiento. Sin embargo, veo el persistir de una ceguera, casi una complacencia por todo lo que es vulgar, grosero, de mal gusto e incluso doctrinalmente temerario… No me pida, por favor, que dé un juicio sobre las “chitarrine” y sobre las “tarantelle” que todavía nos cantan durante el ofertorio… El problema litúrgico es serio, no se debe escuchar a aquellas voces que no aman a la Iglesia y que se lanzan contra el Papa. Y si se quiere sanar al enfermo, hay que recordar que el médico piadoso hace la llaga purulenta…

jueves, 20 de agosto de 2009

MONSEÑOR EDWARD SLATTERY RETORNA A LA PRÁCTICA DE CELEBRAR LA SANTA MISA "AD ORIENTEM" EN SU CATEDRAL

Monseñor Edward Slattery, Obispo de Tulsa, Oklahoma, ha retornado a la práctica de celebrar la Santa Misa “ad orientem” en su catedral. Monseñor Slattery explicó en su periódico diocesano que reconoce las ventajas de la Misa celebrada con el sacerdote de cara al pueblo pero que “desafortunadamente, este cambio tuvo una cantidad de efectos no previsibles y en gran parte negativos”.
A continuación, os ofrecemos la carta publicada y traducida por
La Buhardilla de Jerónimo

Debido a que la Misa es tan necesaria y fundamental para nuestra vida como católicos, la Liturgia es un tema constante en nuestras conversaciones. Es por esto que cuando nos reunimos, a menudo reflexionamos sobre las oraciones y las lecturas, hablamos sobre la homilía, y – probablemente – discutimos acerca de la música. El elemento crítico en estas conversaciones es nuestra comprensión de que nosotros, los católicos, damos culto en la forma en que lo hacemos debido a lo que la Misa es: el Sacrificio de Cristo, ofrecido bajo los signos sacramentales de pan y vino.

Si nuestro hablar acerca de la Misa quiere “tener sentido”, entonces tenemos que captar esta verdad esencial: en la Misa, Cristo nos une a Sí en la ofrenda que hace de Sí mismo, en sacrificio al Padre por la redención del mundo. Nosotros podemos ofrecernos de esta forma en Él, porque hemos sido hechos miembros de Su Cuerpo por el Bautismo.

También queremos recordar que todos los fieles ofrecen el Sacrificio Eucarístico como miembros del Cuerpo de Cristo. Es incorrecto pensar que sólo el sacerdote ofrece la Misa. Todos los fieles tienen parte en la ofrenda, si bien el sacerdote tiene un rol único. Él lo hace “en la Persona de Cristo” Cabeza del Cuerpo Místico, por lo que en la Misa es el Cuerpo entero de Cristo, la Cabeza y los miembros, que juntos hacen la ofrenda.

De cara hacia la misma dirección

Desde los primeros tiempo, la posición del sacerdote y del pueblo reflejaron esta comprensión de la Misa, dado que la gente oraba, de pie o de rodillas, en el lugar que visiblemente correspondía al Cuerpo de Nuestro Señor, mientras que el sacerdote, en el altar, encabezaba [la oración] como Cabeza. Formamos el Cristo total – Cabeza y miembros – tanto sacramentalmente por el Bautismo como visiblemente por nuestra posición y postura. Igual de importante es que todos – el celebrante y la congregación – miraban hacia la misma dirección, dado que estaban unidos con Cristo en la ofrenda del Sacrificio único, irrepetible, y aceptable al Padre.

Cuando estudiamos las prácticas litúrgicas más antiguas de la Iglesia, encontramos que el sacerdote y el pueblo miraban en la misma dirección, usualmente hacia el oriente, previendo que cuando Cristo regresara, lo haría “desde el este”. En la Misa, la Iglesia se mantiene en vigilia, esperando este regreso. Esta simple posición es llamada “ad orientem”, que significa “hacia el este”.

Múltiples ventajas

Por casi 18 siglos, la norma litúrgica fue que el sacerdote y el pueblo celebraran la Misa “ad orientem”. Deben existir razones sólidas para que la Iglesia haya sostenido esta postura por tanto tiempo. ¡Y existen!

En primer lugar, la liturgia católica siempre ha mantenido una adhesión maravillosa a la Tradición Apostólica. Vemos la Misa, y de hecho toda expresión litúrgica de la vida de la Iglesia, como algo que hemos recibido de los Apóstoles, y que nosotros, por nuestra parte, estamos llamados a transmitir intacto (1Co 11,23).

En segundo lugar, la Iglesia mantuvo esta sencilla postura hacia el este porque ésta revela en un modo sublime la naturaleza de la Misa. Incluso si alguien que no estuviera familiarizado con la Misa reflexionara sobre el hecho de que el celebrante y los fieles están orientados en la misma dirección, reconocería que el sacerdote ocupa el lugar de cabeza del pueblo, teniendo parte en una única y misma acción que – notaría después de un momento de mayor reflexión – se trata de un acto de culto.

Una innovación con consecuencias imprevistas

En los últimos cuarenta años, sin embargo, esta orientación compartida se perdió; ahora el sacerdote y el pueblo se han acostumbrado a mirar en direcciones opuestas. El sacerdote mira al pueblo mientras que el pueblo mira al sacerdote, aunque la plegaria eucarística está dirigida al Padre y no al pueblo. Esta innovación fue introducida después del Concilio Vaticano, en parte para ayudar al pueblo a comprender la acción litúrgica de la Misa permitiéndole ver lo que está sucediendo, y en parte como una adaptación a la cultura contemporánea, en la que se espera que el que tiene autoridad mire directamente a las personas que sirve, como un maestro que se sienta detrás de un escritorio.

Desafortunadamente, este cambio tuvo una cantidad de efectos no previsibles y, en gran parte, negativos. Primero, que fue una seria ruptura con la tradición de la Iglesia. Segundo, que puede dar la apariencia de que el sacerdote y el pueblo están ocupados en una conversación acerca de Dios, en lugar de estarlo en el culto a Dios. Y tercero, que esto le da una importancia excesiva a la personalidad del celebrante, poniéndolo en una especia de escenario litúrgico.

Recuperar lo sagrado

Incluso antes de su elección como sucesor de San Pedro, el Papa Benedicto ha estado urgiéndonos a poner nuestra atención en la práctica litúrgica clásica de la Iglesia para recuperar un culto católico más auténtico. Por esta razón, he restaurado la venerable posición “ad orientem” cuando celebro la Misa en la Catedral.

Este cambio no debe ser malinterpretado en el sentido de que el obispo “está dando la espalda a los fieles”, como si yo estuviera siendo inconsiderado u hostil. Tal interpretación no entiende que, al mirar en la misma dirección, la postura del celebrante y de la congregación hacen explícito el hecho de que juntos estamos en camino hacia Dios. El sacerdote y el pueblo están juntos en esta peregrinación.

También sería equivocado ver la recuperación de esta antigua tradición como un mero “atrasar el reloj”. El Papa Benedicto ha hablado repetidamente de la importancia de celebrar la Misa “ad orientem”, pero su intención no es animar a los celebrantes a transformarse en “anticuarios litúrgicos”. En lugar de esto, su Santidad quiere que descubramos lo que está detrás de esta antigua tradición y lo que la hizo viable por tantos siglos, es decir, la comprensión de la Iglesia de que el culto de la Misa es primaria y esencialmente el culto que Cristo ofrece a Su Padre.

lunes, 17 de agosto de 2009

NUEVO CURSO PARA APRENDER A CELEBRAR LA SANTA MISA POR SU FORMA EXTRAORDINARIA O TRADICIONAL

Recordamos a todos nuestros lectores y amigos que como viene siendo habitual, el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote organiza un curso para aprender a celebrar la Santa Misa Tradicional. Se realizará entre los días 7 y 11 de septiembre de 2009, en el convento de los Carmelitas de Toledo.
Los días 7 y 8 se consagrarán al aprendizaje de la Santa Misa rezada. El miércoles 9 a la profundización de la Sagrada Liturgia. Los días 10 y 11 al aprendizaje de la Santa Misa cantada y solemne.
Habrá sacerdotes para ayudar en las prácticas litúrgicas individuales, además de clases de gregoriano y material litúrgico. Se cantará el oficio de completas y se celebrará una Santa Misa solemne. Al curso asistirá y dará conferencias sobre Liturgia el P. Gabriel Díaz Patri. Los sacerdotes que lo deseen pueden asistir al curso parcialmente.
Para cualquier consulta, información e inscripción pueden ponerse en contacto en los siguientes números de teléfono o si lo desean mediante correo electrónico: 91 361 5313 y 659538402 cgo.olazabal@icrsp.org

sábado, 15 de agosto de 2009

LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA

La Madre de Dios pasó por el trance de la muerte; pero su muerte, causada por el amor y deseo de estar con su divino Hijo, fué semejante a un dulcísimo sueño. Durmióse en la tierra para despertar en el Cielo. Al tercer día, su alma volvió a unirse con su cuerpo virginal, y en cuerpo y alma, acompañada de innumerables ejércitos de ángeles y, apoyada en su Hijo divino, voló al Cielo, donde fué entronizada como Emperatriz de los cielos y de la tierra. Gocémonos en este triunfo de nuestra Madre (Intr.), pues hoy fija para siempre su morada en la celestial Jerusalén y en la plenitud de los Santos (Epíst.)
En la tierra hospedó al Señor mucho mejor que Marta, no sólo en su casa, sino en sus virginales entrañas; en el Cielo goza de su divina presencia con más inefable deleite que María. (Evang. y Com.)
Perdona, Señor, te rogamos, los delitos de tus siervos: y pues con nuestras obras no podemos agradarte, seamos salvos por la intercesión de la Madre de tu Hijo.

martes, 11 de agosto de 2009

SANTA MISA TRADICIONAL EN GRAN CANARIA

Para nosotros es un placer poder anunciar en menos de tres semanas la creación de dos blogs españoles dedicados a promover y difundir la Santa Misa Tradicional. El pasado 29 de julio nos hacíamos eco de la aparición de un nuevo blog en la diócesis de Granada. Hoy informamos de la creación de otro blog en las islas de Gran Canaria, también con el fin de promover y difundir la Santa Misa Tradicional.
Pueden acceder al blog desde el siguiente enlace: Santa Misa Gregoriana

lunes, 10 de agosto de 2009

VIDEO DE LA PRIMERA MISA DEL P. JOHN PATRICK BLEWETT

Anteriormente informábamos de la reciente ordenación de tres nuevos sacerdotes pertenecientes a la Sociedad de Jesucristo Sacerdote.
Ahora les ofrecemos un enlace desde el que podrán ver el video de la primera Misa pública, según la Forma Extraordinaria, celebrada por uno de ellos, el P. John Patrick Blewett.

TRES NUEVOS SACERDOTES DE CRISTO PERTENECIENTES A LA SOCIEDAD DE JESUCRISTO SACERDOTE

El pasado 31 de julio fueron ordenados tres nuevos sacerdotes, P. Osvaldo Briones Césped (Chile), P. George A. Navarro Sáenz (Perú), P. John P. Blewett (EEUU), de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, instituto de reciente fundación que celebra las dos formas del Rito Romano y que tiene vocaciones tanto en España como en América. Los tres nuevos sacerdotes han sido formados en España y han pasado gran parte de ese tiempo en Pamplona. Asistían habitualmente a la Santa Misa Tradicional y en algunas ocasiones la acolitaban.
Desde aquí y en nombre de todos los fieles de la Santa Misa Tradicional de Pamplona, nuestras más sinceras felicitaciones a estos tres nuevos sacerdotes de Cristo.

A continuación os ofrecemos alguna fotografía del sacramento del orden conferido por Monseñor Robert Morlino, Obispo de Madison, así como de la primera Misa del P. John Patrick Blewett, oficiada en la Parroquia de San Norberto, en Roxbury, según la Forma Extraordinaria.



sábado, 8 de agosto de 2009

ENTREVISTA A MONSEÑOR RANJITH

Gracias a la traducción de La Buhardilla de Jerónimo les ofrecemos una entrevista realizada a Monseñor Ranjith, quien recientemente a tomado posesión de la Arquidiócesis de Colombo(Sri Lanka).

Excelencia, el nombramiento como arzobispo de Colombo ocurre en un momento delicado de la historia del país…
En efecto, ha concluido recientemente el conflicto que por cerca de treinta años ha atormentado al país. A causa de la intransigencia mostrada por los rebeldes y de la dificultad de encontrar una solución aceptable para todos, el gobierno ha tomado la decisión de hacerla terminar de una vez por todas liberando los territorios ocupados por los mismos rebeldes tamiles de su control. El país estaba harto de esta situación y no podía permitir un tipo de “gobierno” paralelo ilegítimo en una parte de su territorio. Pero, al mismo tiempo, todos entienden que esto no significa necesariamente una paz verdadera y duradera. Una cosa es ganar una guerra, otra obtener la victoria de los corazones. Es aquí donde será necesario un proceso para reconstruir la armonía entre las dos etnias, los cingaleses y los tamiles.

Usted conoce desde hace tiempo al presidente de Sri Lanka, con el que tiene una relación de estima recíproca…
Esto es cierto, y creo que él tiene necesidad del apoyo y de la guía espiritual de los representantes de las diversas religiones para realizar este cambio cultural de modo que las diversas etnias y religiones puedan convivir pacíficamente en una nueva sociedad. Hay varios grupos de integristas que no quieren ver en el país una sociedad pluricultural. Son bastante poderosos y también están bien organizados.

¿Qué rol podrá tener la Iglesia Católica de Sri Lanka en el proceso de pacificación que usted desea?
La Iglesia ya tiene un rol importante porque está presente tanto en la mayoría cingalesa de la población – que es predominantemente de religión budista – como en la minoría tamil – que es más bien de religión hinduista. Con esto no quiero decir que entre cingaleses y tamiles hay un conflicto de naturaleza religiosa, pero es indudable que el elemento religioso juega un papel importante. Esta división constituye un nuevo desafío para las mismas religiones: el desafío de deber superar las barreras étnicas. La Iglesia lo ha logrado mejor y por eso podrá ser de ayuda, tal vez como un puente inter-étnico.

¿Este rol de mediación de la Iglesia Católica es apreciado por las autoridades civiles? ¿Y por las religiosas?
Normalmente, también los jefes religiosos hindúes y budistas parecen apreciar nuestro trabajo de pacificación y de mediación. No escondo, sin embargo, el hecho de que existen algunos sectores de los intelectuales budistas que nos miran con sospecha. Son los mismos sectores que desde hace tiempo promueven la promulgación de una ley contra las conversiones. Ellos verían como humo en los ojos un aumento de prestigio de la Iglesia Católica vinculado con nuestro rol de mediación entre las dos etnias.

Excelencia, después de tres años y medio, deja el cargo de Secretario de la Congregación para el Culto Divino…
Sigo estando profundamente agradecido al Papa por haberme llamado a Roma para colaborar con él en un campo decisivo como el de la liturgia. En estos años, he tenido la alegría de poder vivir de cerca la acción del Papa y su insistencia sobre la renovación de la Iglesia, íntimamente vinculada con la renovación de la vida litúrgica.

¿Cómo se ha encontrado en su trabajo en la Congregación?
Tuve la oportunidad de trabajar con dos purpurados – Francis Arinze primero, y Antonio Cañizares Llovera por algunos meses – verdaderamente a la altura de la situación. He buscado, en estos pocos años, asegurar que haya más debate y reflexión sobre aquellos aspectos de la liturgia que desafortunadamente han sido puestos al margen pero que, de hecho, pertenecen a lo esencial, como indican también diversos escritos del Papa sobre la materia. Respecto al futuro, estoy seguro de que con el cardenal Cañizares la liturgia de la Iglesia está verdaderamente en buenas manos.

¿Y en la Curia Romana?
Como es sabido, en total he pasado ocho años en el servicio de la Santa Sede. Esta experiencia me ha enriquecido mucho, ampliando los horizontes y haciéndome gustar el misterio de aquel vínculo íntimo entre la Iglesia y el Señor y Su acción santificadora por medio de ella, a menudo en el silencio, con paciencia y a pesar de las dificultades, obstáculos y diversidad de puntos de vista humanos que envuelven incluso a sus discípulos.

¿No se ha arrepentido de algunas declaraciones lanzadas en el pasado y que parecieron demasiado críticas con respecto a la situación actual de la vida litúrgica de la Iglesia y demasiado positivas con respecto al mundo tradicionalista, ligado a los así llamados ritos preconciliares?
Tal vez a veces he usado tonos un poco fuertes, pero sinceramente no me arrepiento de lo que dije. La historia y el Señor me juzgarán.

Después de la experiencia romana, ¿con qué espíritu vuelve a su país?
Con gran esperanza, porque creo que la Iglesia Católica tiene una gran misión para el futuro del mundo y particularmente de Asia. Y en esta misión confiada a nosotros como Iglesia, el rol del Papa es fundamental. Él es Pedro y para nosotros, los católicos, es el Vicario de Cristo. Él representa para nosotros el rol guía del mismo Cristo en la historia, su solicitud por la salvación del mundo. Es precisamente por eso que los fieles, especialmente los más sencillos, quieren tanto al Papa. Es con esta humilde certeza que vuelvo con gozo a mi país, donde los católicos aman y rezan siempre por el Papa. Esperando poderlo recibir si – como se oye decir – realmente decide hacer un viaje pastoral a Asia.

jueves, 6 de agosto de 2009

TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

¡Oh Dios!, que en la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito, confirmaste los Misterios de la Fe con el testimonio de los padres, y maravillosamente prefiguraste, con la voz que salió de esplendorosa nube, la adopción perfecta de tus hijos: danos propicio que seamos coherederos del mismo Rey de la gloria, y sus compañeros en la bienaventuranza.