domingo, 30 de mayo de 2010

CRÓNICA DE LA SANTA MISA TRADICIONAL CELEBRADA EN MÁLAGA

Como ya informábamos hace unas semanas, el pasado martes 25 de mayo, tuvo lugar en la malagueña Parroquia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula, la celebración de la Santa Misa Tradicional, organizada por nuestros buenos amigos de la asociación Una Voce Málaga.
Alrededor de medio centenar de fieles asistió a la celebración, una cifra considerable tratándose de un día de diario.
Ofició la Santa Misa el Párroco, don Federico Cortés Jiménez, y asistieron, entre otros, don José Ferrary, Vicario Episcopal y Canónigo de la S.I. Catedral de Málaga; don Rafael Pérez-Cea, Prior de la Orden Tercera de Siervos de María (Servitas); don Francisco Calderón, Hermano Mayor de la Cofradía de las Penas.
A continuación les ofrecemos alguna fotografía de la celebración, tomadas de la página web de Una Voce Málaga.



FESTIVIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Omnipotente y sempiterno Dios, que nos has concedido a tus siervos el don de conocer la gloria de la eterna Trinidad en la confesión de la verdadera fe y la de adorar la Unidad en el poder de tu majestad; te suplicamos que, por la firmeza de esta misma fe seamos siempre protegidos de toda adversidad.

martes, 25 de mayo de 2010

PEREGRINACIÓN PARÍS-CHARTRES 2010

Este pasado fin de semana, coincidiendo con la Festividad de Pentecostés, se celebró la vigésimo octava edición de la tradicional Peregrinación de Pentecostés París-Chartres, organizada por Notre-Dame de Chrétienté, y que anualmente reúne a católicos tradicionalistas de todo el mundo.
El comienzo de la Peregrinación tuvo lugar el sábado por la mañana en la parisina catedral de Notre Dame. Allí el obispo auxiliar de París, Monseñor Moulins-Beaufort, despidió a los numerosos peregrinos, encomendándoles tres intenciones de oración: por el Papa, por la santidad de los sacerdotes, y una petición especial a la Santísima Virgen pidiendo la gracia de obtener un auténtico espíritu filial a imitación de los santos.
El domingo fue el Cardenal Arzobispo de París y Presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, Monseñor Vingt-Trois, quien visitó a los miles de peregrinos.
Por último, Monseñor Wach, Superior del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote, ofició la Santa Misa de clausura de esta vigésimo octava edición.
A continuación les ofrecemos un reportaje fotográfico, tomado de la página web de Notre-Dame de Chrétienté.
























sábado, 22 de mayo de 2010

EL USO DE LA LENGUA LATINA

Continuando con la serie de profundizaciones preparadas por la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, ofrecemos hoy la traducción realizada por La Buhardilla de Jerónimo, del artículo dedicado al uso del latín en la liturgia.
EL USO DE LA LENGUA LATINA
El latín es, sin duda, la lengua más longeva de la liturgia romana: se la utiliza, de hecho, desde hace más de dieciséis siglos, es decir, desde cuando se perfeccionó en Roma, bajo el Papa Dámaso († 384), el paso del griego a esta lengua. Los libros litúrgicos oficiales del Rito Romano son, por lo tanto, publicados hasta hoy en latín (editio typica).
El Código de Derecho Canónico, en el can. 928, establece: “La celebración eucarística hágase en lengua latina, o en otra lengua con tal que los textos litúrgicos hayan sido legítimamente aprobados”. Este canon traduce de modo sintético, y teniendo presente la situación actual, la enseñanza de la Constitución litúrgica del Concilio Vaticano II.
En el célebre n. 36, la Sacrosanctum Concilium establece como principio:
“Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos, salvo derecho particular” (§ 1).
En este sentido, el Código afirma en primer lugar: “La celebración eucarística hágase en lengua latina”.
En los siguientes incisos, la Sacrosanctum Concilium admite la posibilidad de utilizar también las lenguas nacionales:
“Sin embargo, como el uso de la lengua vulgar es muy útil para el pueblo en no pocas ocasiones, tanto en la Misa como en la administración de los Sacramentos y en otras partes de la Liturgia, se le podrá dar mayor cabida, ante todo, en las lecturas y moniciones, en algunas oraciones y cantos, conforme a las normas que acerca de esta materia se establecen para cada caso en los capítulos siguientes” (§ 2).
“Supuesto el cumplimiento de estas normas, será de incumbencia de la competente autoridad eclesiástica territorial, de la que se habla en el artículo 22, 2, determinar si ha de usarse la lengua vernácula y en qué extensión; si hiciera falta se consultará a los Obispos de las regiones limítrofes de la misma lengua. Estas decisiones tienen que ser aceptadas, es decir, confirmadas por la Sede Apostólica” (§ 3).
“La traducción del texto latino a la lengua vernácula, que ha de usarse en la Liturgia, debe ser aprobada por la competente autoridad eclesiástica territorial antes mencionada” (§ 4).
En base a estos sucesivos incisos, el Código añade: “…o en otra lengua con tal que los textos litúrgicos hayan sido legítimamente aprobados”.
Como se ve, también en las actuales disposiciones normativas, la lengua latina sigue estando aún en el primer lugar, como aquella que la Iglesia prefiere en línea de principio, aún reconociendo que la lengua nacional puede resultar útil para los fieles. En la situación concreta actual, la celebración en latín se ha vuelto más bien poco común. Se trata de un motivo mayor para que, en la liturgia pontificia (pero no sólo en ella), el latín sea custodiado como preciosa herencia de la tradición litúrgica de Occidente. No por casualidad el siervo de Dios Juan Pablo II recordó:
“La Iglesia romana tiene especiales deberes, con el latín, espléndida lengua de la antigua Roma, y debe manifestarlo siempre que se presente ocasión” (Dominicae cenae, n. 10).
En continuidad con el Magisterio de su Predecesor, Benedicto XVI, además de desear un mayor uso de la lengua tradicional en la celebración litúrgica, en particular con ocasión de celebraciones que se realizan durante encuentros internacionales, escribió:
“Más en general, pido que los futuros sacerdotes, desde el tiempo del seminario, se preparen para comprender y celebrar la santa Misa en latín, además de utilizar textos latinos y cantar en gregoriano; y se ha de procurar que los mismos fieles conozcan las oraciones más comunes en latín y que canten en gregoriano algunas partes de la liturgia” (Sacramentum Caritatis, n. 62).

miércoles, 12 de mayo de 2010

SANTA MISA TRADICIONAL EN MÁLAGA

Según informan nuestros amigos de Una Voce Málaga, el próximo martes 25 de mayo, Dios mediante, se celebrará la Santa Misa Tradicional a las 20:00 h. en la malagueña Iglesia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula, sita en la Plaza de los Mártires, nº 1.
Así pues, felicitamos a todos los fieles malagueños, y deseamos que la celebración semanal de la Santa Misa Tradicional en Málaga, pronto sea una realidad.

domingo, 9 de mayo de 2010

EL CRUCIFIJO EN EL CENTRO DEL ALTAR

Les ofrecemos a continuación, la segunda de una serie de interesantes profundizaciones que la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, presidida por Mons. Guido Marini, ha publicado en lengua italiana en el sitio web de la Santa Sede y que La Buhardilla de Jerónimo ha traducido al español.
En esta ocasión, el artículo está dedicado a la centralidad del crucifijo en el altar.
EL CRUCIFIJO EN EL CENTRO DEL ALTAR
El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, en el n. 218, hace la pregunta: “¿Qué es la liturgia?”; y responde:
“La liturgia es la celebración del Misterio de Cristo y en particular de su Misterio Pascual. Mediante el ejercicio de la función sacerdotal de Jesucristo, se manifiesta y realiza en ella, a través de signos, la santificación de los hombres; y el Cuerpo Místico de Cristo, esto es la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público que se debe a Dios”.
A partir de esta definición, se comprende que en el centro de la acción litúrgica de la Iglesia está Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, y su Misterio pascual de Pasión, Muerte y Resurrección. La celebración litúrgica debe ser transparencia celebrativa de esta verdad teológica. Desde hace muchos siglos, el signo elegido por la Iglesia para la orientación del corazón y del cuerpo durante la liturgia es la representación de Jesús crucificado.
La centralidad del crucifijo en la celebración del culto divino se resaltaba mucho más en el pasado, cuando estaba vigente la costumbre de que tanto el sacerdote como los fieles se dirigieran durante la celebración eucarística hacia el crucifijo, puesto en el centro, sobre el altar, que normalmente estaba adosado a la pared. Por la actual costumbre de celebrar “hacia el pueblo”, con frecuencia el crucifijo es hoy colocado a un lado del altar, perdiendo de este modo la posición central.
El entonces teólogo y cardenal Joseph Ratzinger subrayó en varias ocasiones que, también durante la celebración “hacia el pueblo”, el crucifijo debería mantener su posición central, siendo por otro lado imposible pensar que la representación del Señor crucificado – que expresa su sacrificio y, por lo tanto, el significado más importante de la Eucaristía – pueda ser de alguna manera una molestia. Siendo Papa, Benedicto XVI, en el prefacio al primer volumen de sus Gesammelte Schriften, se ha dicho feliz por el hecho de que cada vez más se está abriendo camino la propuesta que él había hecho en su célebre ensayo Introducción al espíritu de la liturgia. Tal propuesta consistía en la sugerencia de “no proceder a nuevas transformaciones sino poner simplemente la cruz en el centro del altar, hacia la cual pueden mirar juntos el sacerdote y los fieles, para dejarse así conducir hacia el Señor, al cual todos juntos oramos”.
El crucifijo en el centro del altar recuerda muchos espléndidos significados de la sagrada liturgia, que pueden resumirse refiriendo el n. 618 del Catecismo de la Iglesia Católica, un pasaje que concluye con una bella cita de santa Rosa de Lima:
“La Cruz es el único sacrificio de Cristo «único mediador entre Dios y los hombres» (1 Tm 2,5). Pero, porque en su Persona divina encarnada, «se ha unido en cierto modo con todo hombre» (GS 22,2), él «ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios sólo conocida, se asocien a este misterio pascual» (GS 22,5). El llama a sus discípulos a «tomar su cruz y a seguirle» (Mt 16,24) porque él «sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas» (1 P 2, 21). Él quiere, en efecto, asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios (cf. Mc 10,39; Jn 21,18-19; Col 1,24). Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada más íntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor (cf. Lc 2, 35): «Fuera de la Cruz no hay otra escala por donde subir al cielo» (Sta. Rosa de Lima, Vida)”.

miércoles, 5 de mayo de 2010

FESTIVIDAD DE SAN PÍO V

Oh Dios, que te dignaste elegir a San Pío como Pontífice Máximo para destruir los enemigos de tu Iglesia y reparar el culto divino; concede que protegidos con su auxilio de tal modo nos consagremos a tu servicio, que vencidas las asechanzas de todos los enemigos, gocemos de paz perpetua.

domingo, 2 de mayo de 2010

PEREGRINACIÓN A SAN MIGUEL DE ARALAR

El próximo sábado 8 de mayo, Festividad de la Aparicición de San Miguel en el Monte Gargano, el Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote ha organizado una Peregrinación al Santuario de San Miguel de Aralar (Navarra), donde se celebrará a las 19:30 h. la Santa Misa Tradicional.
Para facilitar la organización rogamos a todos aquellos interesados se pongan en contacto con el P. Federico Goupil, Canónigo del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote en el número de teléfono 659 900 829.

sábado, 1 de mayo de 2010

SANTA MISA TRADICIONAL EN VALLADOLID

Según informa Una Voce Málaga, en la ciudad de Valladolid se está constituyendo un grupo de fieles para solicitar la celebración de la Santa Misa Tradicional.
Todas aquellas personas interesadas pueden ponerse en contacto a través de la siguiente dirección de correo electrónico: blog.indiebusillis@gmail.com