domingo, 24 de abril de 2011

¡ALELUYA, ALELUYA!

Oh Dios, que en el día de hoy, por medio de vuestro Unigénito Hijo, vencida la muerte, nos habéis abierto las puertas de la eternidad, oid favorablemente nuestros deseos, que Vos mismo nos habéis inspirado con vuestra gracia.

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