martes, 19 de julio de 2011

CÓMO SE HA DE IR A COMULGAR

Causa verdadera compasión ver el modo con que una multitud de católicos se acerca a comulgar.

La mayoría no sabe qué hacer de sus manos. Unos las llevan colgando, cual si fuesen péndolas de reloj. Otros se cruzan de brazos como si fueran niños que van a dar la lección. Estos de las meten en los bolsillos de la chaqueta; aquellos... En fin, que no saben qué hacer de ellas ni con ellas.

¿Y los ojos?...

¿Cómo se ha de comulgar?... Con los ojos bajos, paso grave, y las manos juntas ante el pecho. No cruzadas, sino extendidas y levantadas hacia el rostro, igual que esos ángeles o serafines que vemos en actitud de humilde oración ante el Tabernáculo.

Así hemos de ir a comulgar, y así hemos de retornar a nuestro sitio después de comulgar.

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